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me persiguen, me han tirado de la universidad,

Desprazan 5 helicópteros aos Ancares cando o lume estaba extinguido para acompañar a visita da conselleira

Desprazan 5 helicópteros aos Ancares cando o lume estaba extinguido para acompañar a visita da conselleira

DESPRAZAN 5 HELICÓPTEROS AOS ANCARES CANDO O LUME ESTABA EXTINGUIDO PARA ACOMPAÑAR A VISITA DA CONSELLEIRA

Denúnciao a CIG, que lembra que estes aparatos son de empresas privadas. Calcula que o custo por hora oscila entre os 2.833 euros dun Sokol aos 1.695 euros dun B3, ao que hai que engadir os 1.500  que custa alzar o voo de calquera helicóptero.

porque las universidades no investigan el gasto de los politicos

Investigación sí, no gasto político

 Daniel Lacalle 
Daniel Lacalle

26 abril, 2017 03:25

“I found some new innovations, might just be my imagination” One Republic

¡Hay que gastar en I+D+I!… ¿Cuántas veces ha oído o leído esta frase? Nadie puede estar en desacuerdo ¿verdad? El problema, como con todos los gastos, es en qué y para qué.

Es enternecedor ver la campaña de Podemos en la que habla de los recortes “del PP” en I+D+I que se hicieron… ¡entre 2009 y 2011! Efectivamente, el hachazo se concentra en su totalidad en esos años, pero, como explica Fernando Rodriguez de Inuber, no se ha recortado desde 2009 “el 35% del gasto en I+D”, ha sido alrededor de un 10%. Y, desde 2012 se ha mantenido, subiendo un 4,1% en 2016.

Pero vayamos a los años anteriores. El gasto en I+D+I, sea público o privado, es muy poco útil si no se traduce en patentes y, con ellas, empresas. Gastar mucho o poco es irrelevante si se despilfarra en estudios sobre la “desmercantilización de la vivienda” o “el urbanismo de la no ciudad”, investigaciones sin valor real que en nuestro país han sido desafortunadamente muy frecuentes.

La inversión en I+D siempre se utiliza de manera política, pero se olvida que gastar por gastar no sirve de nada, como explico en Acabemos con el paro(Deusto).Ya antes de la crisis, por cada patente que solicitaba España, Alemania llegaba a 24, Francia a 8, Holanda a 7 e Italia a 4. Por cada patente nacida en España, en Estados Unidos afloraban 34, en Japón 22.

La inversión en I+D siempre se utiliza de manera política, pero se olvida que gastar por gastar no sirve de nada

Según Clarke Modet & Co, empresa líder en patentes y marcas, en el momento máximo de gasto España destinaba un 1,37% del PIB en I+D, mientras Brasil gastaba el 0,7%. Pues bien, Brasil registraba el doble de patentes que España con casi la mitad de gasto.

Es absolutamente necesario invertir, y hacerlo bien, en investigación. Si se invierte bien, tiene un impacto económico real con mejora de productividad y salarios. Si se invierte mal, en estudios redundantes, inservibles o políticos, se convierte en un gasto que entorpece el cambio de patrón de crecimiento al detraer recursos a actividades improductivas.

Es absolutamente necesario invertir, y hacerlo bien, en investigación

Lo que callan los que ponen como ejemplo a Corea del Sur o los países nórdicos es que, en los países líderes, la inversión privada es más del 65% del total. Hablan de Finlandia o Corea del Sur y callan -probablemente por intereses políticos- que la mayoría del gasto en I+D es privado. En Finlandia, entre el 74% y el 67% en los últimos siete años. En Corea del Sur, el 75% de la inversión en I+D es privada, y más a investigación aplicada, no básica, al contrario que en España.

En Israel se apoya la investigación y el desarrollo no para aparecer en los rankings, sino para crear empresas, empleo y prosperidad. En Israel, el 90% de la inversión es para aplicación empresarial real basada en analizar necesidades de los consumidores. El Gobierno tiene activos 37 programas-puente con universidades, instituciones de investigación y empresas. La financiación de empresas se hace a cambio de royalties. Y la universidad israelí tiene el mayor porcentaje de creación de empresas de la OCDE, empresas que se sacan a bolsa o venden, creando valor, y no se quedan en la facultad.

En España, por ejemplo, uno de los principales registradores de patentes en 2013 fue el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con 196. Aceptable. Sin embargo, el 50% de los royalties (ingresos por las mismas) que recibe, provienen de una sola patente de 1989.

Según los datos del estudio El sistema de patentes 2014 de la Online Business School, todos los inventores y compañías españoles solicitaron 2.476 patentes. Samsung solicitó 2.833 ella sola. Entre 2007 y 2010 era igualmente pobre. La gran caída de número de patentes (internacionales y europeas) se dio entre 2009 y 2011, un 26%.

Si miramos los mayores registradores de patentes, no nos extrañará saber que el sector público solo aparece dos veces (aunque merece resaltar al CSIC en tercer lugar).

Un ejemplo que demuestra la descorrelación entre gasto y patentes es el que explica Marca España. “El número de patentes españolas en la Oficina Europea de Patentes (EPO) alcanzó la mayor cifra de su historia en 2014, con un total de 467, un 18% más de las 395 consignadas en 2013. El número de patentes registradas por firmas españolas se había mantenido bastante estable en los tres años anteriores: 392 en 2010, 381 en 2011, y 405 en 2012”.

Para ser líderes en I+D

¿Qué debemos hacer para ser líderes en I+D en vez de campeones en repartir subvenciones perdidas? No les sorprenderá a ustedes. Exactamente lo contrario a lo que proponen los redistribuidores de la nada.

Primero, reducir subvenciones y aumentar deducciones fiscales a la investigación y desarrollo. Exactamente lo contrario de lo que quieren.

Segundo, una fiscalidad atractiva que potencie la creación de empresas y desarrollo de patentes con rentabilidad económica real. Que los profesores e investigadores en la universidad –sea pública o privada- reciban remuneración en acciones e incentivos con las patentes reflejadas en creación de empresas. Es decir, lo contrario a lo que proponen.

Tercero, medir el acceso a ayudas no en base a gasto repartido por decisión política sino en resultados y con baremos objetivos de éxito en patentes.

Cuarto, penalizar con eliminación de ayudas a las universidades y empresas que gasten en estudios duplicados o triplicados sobre asuntos peregrinos. Anualmente se pierden casi 32.000 millones de euros en la Unión Europea en investigaciones redundantes, en algo que ya existe en el seno de la Unión o en países terceros, según Clarke, Modet & Co.

Pero es que el objetivo no es investigar, ni desarrollar patentes y –ni por asomo- empresas. Ninguno de los redistribuidores de la nada hace un solo análisis de coste-beneficio o de productividad de dicha inversión. El objetivo es aumentar mucho el presupuestopara repartir desde un objetivo político y, además, controlar el flujo de gasto para tener investigadores rehenes del gobernante de turno. Porque entonces no se trata de investigación, sino de gasto político.

la venganza de los profesores

Reportaje fotográfico: Dani Pozo

 

Aulas sin luz, dinero negro y profesores corruptos: el lado oscuro de los conservatorios de España

Profesores que no saben tocar su instrumento, edificios sin calefacción y tribunales manipulados por WhatsApp. Los alumnos denuncian una situación límite.

24 enero, 2016 01:19

Julia Tena 

Los conservatorios superiores deberían ser centros de élite para formar a los mejores músicos españoles. Pero los testimonios de dos decenas de profesores y alumnos trazan un retrato muy distinto sobre su labor.

Algunos conservatorios sufren cortes de luz por no pagar las facturas y otros obligan a sus alumnos a ensayar en cabinas sin calefacción. Pero las denuncias más graves tienen que ver con el proceso de selección de los profesores y con su cualificación.

 

Varios alumnos denuncian que en Madrid hubo durante años un profesor de piano que no sabía tocar el piano y que en las oposiciones de lugares como la Comunidad Valenciana se valoran menos los conocimientos musicales que el conocimiento del valenciano o la antigüedad.

Un alumno denuncia que uno de sus profesores le dijo que sólo aprobaría si asistía a unas clases particulares por las que le cobraba 100 euros en negro. Otros aseguran que las penurias presupuestarias obligan a algunos docentes a llevar folios de casa para los exámenes y a ensayar juntos a la vez en la misma cabina a tres alumnos de percusión.

 https://www.elespanol.com/cultura/musica/20160123/96740342_0.html

Muchos de estos problemas tienen que ver con la forma en que los conservatorios superiores están organizados en España. El Estado lleva más de 30 años sin sacar oposiciones para catedráticos, por lo que la mayor parte de estas plazas las ocupan personas en comisión de servicio. Se supone que esos docentes sólo pueden enseñar en conservatorios superiores de manera excepcional pero no es así.

“Las comisiones de servicio son muy endogámicas y en ocasiones no se conceden por criterios profesionales”, dice Jaime, un profesor de música en un conservatorio de grado medio que toca en un cuarteto de cuerda y que ha hecho cursos en un conservatorio de grado superior.

Jaime recuerda que los conservatorios superiores en España están regulados como si fuesen institutos de secundaria cuando para los músicos son el equivalente a la universidad. “Esto da muchos problemas a la hora de convalidar el título en otros países”, explica. “Las inspecciones de conservatorios son como las de secundaria. Les interesa más controlar si los profesores piden un permiso para dar uno u otro concierto que en evaluar y potenciar la calidad del servicio que pueden ofrecer”.

Para escribir este reportaje he hablado con alumnos y profesores de ocho conservatorios superiores. Algunos alumnos siguen estudiando en España. Otros se han ido a países como el Reino Unido, Holanda o Luxemburgo. Unos hablan sin tapujos pero otros tienen miedo de las consecuencias que tendría aparecer con su nombre en este artículo y prefieren aparecer de manera anónima. Estas son sus historias.

1. Madrid: sin clases durante meses

Jaime Paniagua tiene 23 años, toca el trombón y estudia desde hace tres años en Atocha, el nombre con el que se conoce coloquialmente al conservatorio superior de Madrid.

Decidió dejar Castellón y venir a Madrid porque su conservatorio era “un desastre administrativo”. No lo tuvo fácil por los problemas burocráticos. Convalidar sus asignaturas en otra comunidad autónoma fue una locura: muchas no coinciden entre sí.

Jaime Paniagua tocando el trombón.

Jaime Paniagua tocando el trombón.

Este extremo le obligó a perder un año pero sus problemas no acabaron al llegar a Madrid. En el departamento de viento metal son unos 70 alumnos, pero solo tienen siete cabinas para ensayar.

“Cuando no conseguimos cabina, que es casi siempre, tenemos que tocar en nuestras casas”, explica. “Esto es un gran problema para alguien que toca el trombón”.

Paniagua denuncia que algunos estudiantes estuvieron varios meses sin dar clase al principio del curso: “Los alumnos de contrabajo estuvieron sin profesor de instrumento casi tres meses. Al parecer, la culpa no era del centro sino del Gobierno por no asignar la plaza a nadie”.

En el conservatorio de Atocha han impartido clases profesores que ni siquiera saben tocar su instrumento. “El año pasado los alumnos de viola y trompeta tenían un profesor de piano acompañante que se había sacado la plaza 10 años antes y que no sabía tocar”, denuncia Paniagua. “¿Te puedes imaginar lo que es prepararte tu pieza durante meses, ir a tu examen de final de curso y que la persona que te acompaña no pueda tocar?”.

Varios alumnos que dieron clase con este profesor corroboran lo que dice Panigua’. “No hay ni un año normal con los pianistas”, se queja una. “Era muy evidente que nuestro acompañante no podía tocar. Incluso hicimos una grabación para demostrarlo. Se lo enseñamos a la dirección pero no sirvió de nada”.

Todos los alumnos de viola firmaron una carta explicando los motivos por los que debían cambiar a ese profesor. Pero nadie hizo nada para reemplazarlo. Fue el propio pianista quien acabó por renunciar.

Los alumnos subrayan que uno de los grandes problemas para los alumnos son las broncas entre profesores, que a veces terminan en los tribunales.

Hace tres años un profesor del departamento de trompeta llevó a otro a juicio. “Los alumnos de trompeta se encontraron ante una situación ridícula”, explica Paniagua. “Para evitar cruzarse por los pasillos, cada uno daba medio año de clase. Esta situación se prolongó durante dos años. Los alumnos obviamente sufrían porque lo que enseñaba un profesor lo negaba el otro”. Un alumno de trompeta afirma que en tres años llegó a tener cuatro profesores distintos.

Al explicarle lo que me cuentan los alumnos sobre los problemas del profesorado, Ana Guijarro, directora del Real Conservatorio Superior de Madrid, dice que los directores no tienen autonomía para contratar a los profesores porque los conservatorios están regulados como parte de la educación secundaria. “Aunque se quejen los alumnos, es muy complicado echar a un profesor. Si tuviésemos la autonomía de una universidad, esto no pasaría”, se queja la directora.

Guijarro admite que los problemas entre el profesorado son difíciles de gestionar: “Al ser una enseñanza individualista, muchas veces el ego del profesor interviene en su labor”, explica. En su opinión, hay demasiados conservatorios superiores. “Cada comunidad autónoma quiere tener su propio conservatorio y esto es insostenible”, afirma. En total hay 24 conservatorios superiores en España.

2. Palma: la venganza de un profesor

Marina Cuesta tiene 23 años. Estudió durante dos años en el conservatorio superior de Palma de Mallorca antes de cambiarse al conservatorio de La Haya, en Holanda. “Me fui porque era una broma de mal gusto”, explica la alumna. “Estuve sin profesor de instrumento más de tres meses”.

“En Palma había un sistema de profesor titular y profesor invitado. Yo me vine a este conservatorio por el invitado, pero el año en que yo llegué, en diciembre decidieron suprimir a los profesores invitados de todas las especialidades”.

Cuando empezó su segundo año, Marina se encontró con que tampoco tenía profesor titular porque al docente que venía cada semana se le había terminado el contrato. En lugar de sacar la plaza a concurso en verano para que hubiese un profesor al inicio del curso, la dirección la sacó a finales de noviembre, por lo que los alumnos de viola estuvieron sin tutor y sin clase durante varios meses.

“No creo que lo hicieran para fastidiar”, explica Marina. “Yo creo que fue pura incompetencia”.

Esos meses sin profesor no fueron el único problema: “Ese año quitaron la calefacción en invierno y eso que estaba nevando. ¡El único invierno en el que ha nevado en Palma de Mallorca y nos quitan la calefacción! La gente se llevaba sus calefacciones eléctricas a las cabinas para poder practicar. Tenían las luces de los pasillos apagadas a las ocho de la mañana para ahorrar luz y teníamos que ir a clase a oscuras. La biblioteca apenas tenía libros ni partituras”.

Marina estudió en el conservatorio superior de Palma de Mallorca.

Marina estudió en el conservatorio superior de Palma de Mallorca.

Si para Marina su problema fue no tener profesor, para otro ex alumno del departamento de saxofón el problema fue haberlo tenido. Este saxofonista explica que al terminar la carrera intentó acceder a una plaza de docente en el conservatorio. Para acceder a este puesto tenía que hacer dos exámenes delante de un tribunal de tres personas.

“El primero, que era práctico, me lo habían aprobado”, explica el alumno. “Antes del segundo, el profesor titular de saxo, que era mi antiguo tutor, mandó un mensaje de WhatsApp a dos de los tres miembros del tribunal en el que les pedía que no me aprobasen. Así, sin más. Yo esto lo sé porque al recibir el mensaje uno de ellos se lo enseñó a la presidenta del tribunal. La historia causó mucho revuelo en el conservatorio”.

Este alumno ha hecho una denuncia oficial y está esperando la respuesta de la Consellería de Educación de Baleares.

“Cuando era su alumno, nunca me deje influir por sus opiniones. Esa puede ser razón por la que mi antiguo profesor intentó que no me aprobaran”, especula el saxofonista, que prefiere no dar su nombre ni el de su ex tutor.

3. Vigo: tres percusionistas en una cabina

Álvaro Jurado estudia el cuarto año de la carrera de percusión en el Conservatorio de Vigo. En su opinión, en su centro lo que falla no es el profesorado sino el presupuesto.

“Los de percusión sólo tenemos dos cabinas para 14 alumnos, con muy malas condiciones acústicas”, dice Jurado. “Esto nos puede causar daños muy graves en el oído. ¡A veces nos juntamos tres personas en una cabina y las paredes no están insonorizadas! Hacemos un ruido infernal y nos molestamos a nosotros y a los demás”.

El alumno de percusión explica que en el mundo de la música existe una leyenda urbana sobre el típico profesor que vende su instrumento cuando se saca la oposición: “Por supuesto hay de todo y tenemos grandes músicos. En Vigo tenemos a un profesor que es referencia en composición a nivel global. Pero también hay profesores que se han estancado”.

Jurado recuerda un detalle importante. Mientras en muchos conservatorios de Europa tocar en una orquesta profesional es lo que más se aprecia en un docente, en España ser profesor y tocar en una orquesta no es lo normal.

Programar CRISPR contra el ARN

Programar CRISPR contra el ARN podría curar temporalmente la enfermedad de Hunting

 

La herramienta de edición genética CRISPR se basa en un sistema de defensa natural de las células bacterianas que reconoce y destruye el ADN de un virus invasor.

¿Y si pudiéramos agregar ese mismo mecanismo de ataque a nuestras propias células? Eso es lo que intenta hacer la start-up biotecnológica Locana. El objetivo es insertar la maquinaria CRISPR en células humanas para equipar al cuerpo para que combata la enfermedad de Huntington y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también conocida como enfermedad de Lou Gehrig.

Para hacerlo, el cofundador de la empresa y profesor de medicina celular y molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EEUU), Gene Yeo, está modificando CRISPR para que persiga un objetivo diferente: el ARN, la molécula mensajera involucrada en la transferencia y decodificación de la información genética almacenada en el ADN.

En enfermedades como la ELA y la de Huntington, el ARN se acumula y fabrica proteínas aberrantes que causan la enfermedad. Y Yeo está particularmente interesado en ellas porque carecen de terapias eficaces y pueden ser fatales. Su idea es utilizar CRISPR para destruir los ARN tóxicos y revertir los efectos devastadores de la enfermedad.

CRISPR suele utilizar una proteína de corte denominada Cas9 para reconocer y cortar el ADN deseado, eliminando un gen mutado. Yeo y su equipo modificaron Cas9 para dejar tranquilo al ADN y, en su lugar, unirse y cortar el ARN problemático.

En un estudio publicado en agosto, Yeo y sus colegas usaron CRISPR-Cas9 para destruir repeticiones errantes en secuencias de ARN. Cuando se probó en el laboratorio, la herramienta CRISPR de Yeo aniquiló el 95% o más de estos nudos de ARN en células portadoras de la enfermedad de Huntington y un tipo de ELA.

Los investigadores también probaron el enfoque sobre una forma de distrofia muscular hereditaria, llamada distrofia miotónica. Gracias a la técnica, eliminaron el 95% de los ARN defectuosos en células musculares extraídas de pacientes. Después de aplicar CRISPR, las células anteriormente enfermas se parecían a las sanas. Yeo piensa que este enfoque podría servir para tratar más de 20 enfermedades genéticas causadas por repeticiones tóxicas de ARN.

Pero la solución sólo sería temporal. El ARN se regenera constantemente, por lo que su nivel en las células vuelve a su estado original tras varios días o una semana. Yeo considera que este efecto temporal y no duradero es un beneficio. “Al apuntar al ARN no hay daño permanente e irreversible al genoma”, opina.

Esto permitirá a los científicos hacer cambios temporales en el ARN y probar los efectos en animales antes de inyectar a las personas con una terapia experimental de CRISPR. Yeo y otros laboratorios están diseñando moléculas que podrían apagar este procedimiento si algo sale mal.

Una terapia con un efecto temporal sería muy útil en algunos casos, como en enfermedades que no resultan mortales o en dolencias infecciosas que sólo requerirían tratamiento a corto plazo.Pero para tratar la enfermedad de ELA o de Huntington a lo largo de la vida de una persona, se necesita una solución que dure más que sólo unos días o una semana.

Así que Yeo está diseñando una cápsula vírica no infecciosa para llevar la maquinaria CRISPR a las células adecuadas. Estas lanzaderas de entrega permitirían que la proteína Cas permaneciera en las células de una persona durante más tiempo, idealmente durante años, convirtiendo a Cas en un arsenal en miniatura para mantener a raya al ARN indisciplinado.

El profesor asistente de bioquímica y biofísica en el Centro Médico de la Universidad de Rochester (EEUU) Mitchell O’Connell opina que el enfoque probablemente requeriría repetir los tratamientos a lo largo de los años. Es un enfoque distinto al de usar CRISPR para editar el ADN, cuyo efecto duradero sólo necesitaría una sola dosis.

O’Connell y otros grupos que intentan utilizar CRISPR contra el ARN piensan que esta característica haría que el enfoque sea más seguro que el de editar el ADN. Usar CRISPR para editar genes incluye el riesgo de generar mutaciones no deseadas, cortes genéticos fuera de lugar que podrían causar efectos secundarios graves, como el cáncer. De momento Yeo dice haber visto pocos efectos colaterales al atacar el ARN y cree que se debe a que el ARN es un objetivo más específico. “Podría implementarse más rápido porque no es tan peligroso”, asevera O’Connell.

Otros investigadores también están interesados ​​en usar CRISPR para ir tras el ARN. Uno de ellos es el investigador del Broad Institute del MIT y Harvard (EEUU) Feng Zhang, cuyo nombre aparece en la primera solicitud de pantente relacionada con CRISPR, ha publicado un reciente artículo en Nature en el que demuestra que otra proteína de corte conocida como Cas13 podría ser utilizada para detectar, cortar y rastrear el ARN en células humanas. Anteriormente, el laboratorio de Zhang utilizó CRISPR-Cas13 para eliminar ARN en células bacterianas. En el nuevo estudio, Zhang y sus colegas usaron el mismo sistema de edición CRISPR para reducir los niveles de ARN expresados ​​por tres genes asociados con el cáncer.

la universidad camufla 11.000 millones de euros de gasto pagando los viajes de los profesores a francia

Defensa camufla 11.000 millones de euros de gasto militar en partidas ocultas 

El Gobierno deriva pagos intrínsecos de lo militar a otras áreas presupuestarias sistemáticamente. Contando las misiones en el exterior o los intereses de la deuda de armamento, el presupuesto oficial solo cubre el 40% del gasto

 
La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, durante su intervención en la reunión del Consejo Superior de la Armada que ha presidido este miércoles en la Comandancia Naval de Bilbao (Vizcaya). EFE/Miguel Toña
 

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, durante su intervención en la reunión del Consejo Superior de la Armada que ha presidido este miércoles en la Comandancia Naval de Bilbao (Vizcaya). EFE/Miguel Toña

Medias verdades, realidades ocultas, argucias legales para esconder la franqueza del dato en frío. Es el abecé de la estrategia de comunicación del Ministerio de Defensa, lo es desde hace años, lo es pese a las órdenes del Tribunal Constitucional y lo es tanto para las cosas pequeñas, como el coste real de un desfile militar, como para las más considerables, como es su presupuesto oficial. 

La ministra María Dolores de Cospedal aseguró hace un año que el modus operandi del Ministerio iba a cambiar. Comunicó que las cuentas oficiales para 2017 incluirían por primera vez el pago de las compras de armamento como exigió el TC(unos 1.000 millones de euros al año), algo que las inflaría un 32%. La conservadora se mostró dispuesta a aceptar esa cifra para marcar distancias con su antecesor, el impopular Pedro Morenés, y hacer el gasto en Defensa más transparente.

Esa fachada de la ministra apenas ha durado meses. El BOE recogió en septiembreque Cospedal mintió al comunicar al Congreso y a los ciudadanos que el gasto en Defensa durante el año 2017 sería de 7.639 millones de euros. En julio, prácticamente a mitad del ejercicio, ya superaba los 8.800 millones

Cada ciudadano paga 404 euros al año en Defensa, contando las partidas militares que no se incluyen en el presupuesto oficial

Pero eso no es todo. Con el beneplácito del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, Cospedal ha continuado con una práctica presupuestaria ininterrumpida desde la época socialista: camuflar gastos intrínsecamente asociados a la actividad militar en partidas fuera de las cuentas oficiales de Defensa. De esta forma, es el Fondo de Contingencia (destinado a imprevistos) el que paga las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior de España, que suponen unos 1.000 millones de euros al año; es el Tesoro Público quien se hace cargo de los intereses derivados de la deuda pública en proporción al gasto militar del Estado; y es el Ministerio de Industria el que financia las subvenciones públicas para el desarrollo de nuevas armas, el I+D militar.

 

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, visitando a las tropas en misión en Dakar. EFE/Sergio Barrenechea

 

La ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, visitando a las tropas en misión en Dakar. Las misiones en el exterior son una de las partidas que no se pagan a través del Ministerio de Defensa a pesar de ser una actividad militar.  EFE/Sergio Barrenechea

¿A cuánto asciende el gasto real del Estado español en materia de Defensa? Según un reciente estudio del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, a 18.776 millones de euros. Más de 11.000 millones por encima de lo presupuestado, 51,4 millones de euros de gasto diario, una factura anual de 404 euros para cada ciudadano. Casi 19.000 millones que equivalen a más del 1,6% del PIB, muy lejos de la cifra por debajo del 1% que comunica habitualmente la cúpula de Defensa.

El Delàs, socio en España del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés) incluye en su análisis otras partidas que deberían estar bajo el epígrafe “Defensa” además de las ya mencionadas. Están, por ejemplo, la seguridad social de los militares, la mutua militar, la Guardia Civil (que pese al rechazo de un sector muy importante de agentes sigue siendo un cuerpo militarizado) o el CNI, ya que está “dirigido por un militar y el 50% se sus miembros son militares”.

Menos gasto social, nuevos programas de armas

El estudio destaca que pese a los “fuertes ajustes en la mayoría de los ministerios” y el “crecimiento prácticamente nulo en todo el gasto no financiero”, el desembolso en Defensa aumenta. “Se prioriza el pago en armamentos de nula necesidad social
que sólo beneficia a las empresas militares”, afea el Delàs, que revela que la regresividad en lo social parece no ser óbice para que el Gobierno anuncie nuevos créditos presupuestarios para compras de armamento. 

Defensa ha comunicado que planea hacerse con “los blindados Piraña 8×8, de un coste previsto de 1.600 millones de euros, una nueva Fragata F-110 por 800 millones, y cuatro drones UAV Reaper por un valor de 160 millones de euros. Es decir, que los Programas Especiales de Armamento continúan aumentando su número, sus costes y en consecuencia, las deudas”, concluye la investigación.

http://www.publico.es/politica/defensa-camufla-11000-millones-euros-gasto-militar-partidas-ocultas.html

Mucha tecnología e innovación pero no sabemos comer

Mucha tecnología e innovación pero no sabemos comer

Fuente: Ignition

Fuente: Ignition

Estando en el año 2016 y con todos los avances científicos de hoy en día, estamos un poco acostumbrados a “verlas venir”. A que nos curen, a que nos traigan geniales innovaciones que harán nuestra vida más fácil y cómoda, a que nos “inventen” algo que definitivamente nos ayude a combatir mejor nuestros problemas de salud.

Desgraciadamente esto es una idea equívoca que nos pasea en la cabeza, porque nuestros problemas alimentarios no han surgido así de repente, sino que los hemos creado como sociedad. Ahora recogemos los frutos.

Por un lado la opulencia del norte del planeta y su consumismo es la que contribuye a las enfermedades crónicas de la civilización, mientras que el sur del planeta sufre las consecuencias de una malnutrición constante, que fusiona la falta de micronutrientes con una obesidad de pobres. Hoy en día las personas fallecen por enfermedades evitables y no transmisibles.

La alimentación es nuestro hábito diario que más repercute en nuestra salud. Una de nuestras mayores preocupaciones, y por eso queremos abordarla de manera responsable. Desgraciadamente no la ejecutamos tan bien como debiera ser ni como creemos.

Nuestro mayor enemigo para la salud ha cambiado, no es como en otras eras, ya no nos preocupan tanto los microorganismos ni la crudeza de la naturaleza. Hoy en día los mayores factores de riesgo en el norte del planeta se venden en cajetillas, botellas, tetra-bricks y paquetes de cartón.

¿Qué hace falta inventar para comer mejor?

Absolutamente nada. Una dieta saludable es una dieta sencilla, sin muchas complicaciones. Basada principalmente en productos vegetales, y acompañada por fuentes proteicas y grasas de calidad.

No hay ningún secreto distinto. La fórmula de la dieta saludable no está escondida en un producto refrigerado con muchas declaraciones de salud, ni en esas nuevas galletas a las que le han añadido algo de fibra. Es simplemente comer materias primas en su mayoría.

Es una idea que no cuadra con nuestro pensamiento colectivo, preferimos entender que problemas de salud tan graves como los que vivimos actualmente: obesidad, hipertensión, dislipemias, diabetes, síndrome metabólico… tengan que ser combatidos por las “autoridades sanitarias”. Entendemos como ciudadanos que la solución nos tiene que venir desde “arriba”, pero desgraciadamente España no hace nada útil para combatir la obesidad, y las estrategias y programas que ejecutamos (NAOS, Perseo, Código PAOS, o Plan HAVISA) siguen directrices que no están basadas en las evidencias científicas que deberían.

O cambia nuestra conducta individual, o cambia nuestra política alimentaria. Que juzgue cada lector lo que es más fácil conseguir.

Paul Revered

Paul Revered

En España seguimos centrando el mensaje alimentario en nutrientes específicos, la publicidad engañosa campa a sus anchas, los profesionales sanitarios siguen desactualizados llenando las consultas y las aulas universitarias de mitos, a la vez que existen conflictos de interés que hacen muy difícil congeniar la salud con el rigor. Así no se puede.

Ante esto, el consumidor se encuentra solo y desnudo cuando va a enfrentarse a la compra. Las etiquetas pocas veces dicen la verdad que nos interesa, muestran información “cierta”, pero a su manera. No tiene sentido ni es muy práctico que para entender un mensaje que supuestamente esté orientado al consumidor tengamos que formarnos y adiestrarnos para no caer en las trampas del etiquetado de esos alimentos que se disfrazan de saludables.

Ojalá los alimentos funcionales fueran la solución

Los alimentos funcionales eran esa gran idea de la innovación que supuestamente nos iba a permitir estar más sanos. La hipótesis era esperanzadora, modificar y mejorar alimentos para hacerlos más saludables y prevenir enfermedades.

Desgraciadamente, la ejecución ha sido nefasta. Y hoy en día se ha convertido en un sector de la industria alimentaria más orientado al negocio que al servicio de la salud pública, porque los alimentos funcionales nos arrojan de manera inconsciente una idea incorrecta.

Cuando tenemos delante un alimento funcional, hacemos una pequeña regresión a la infancia y surge ante nosotros ese pensamiento finalista, en el que todo sirve para algo.

«El yogur enriquecido es para los huesos», «el lácteo con esteroles es para el colesterol», «la leche fermentada es para las defensas»… de manera que acabamos creyendo que los alimentos que se han creado desde el punto de vista de la publicidad para algo, son mejores que los convencionales. Mejor que por ejemplo una berenjena.

Nada más lejos de la realidad. Al final acabamos consumiendo estos productos que no tienen nada de especial (salvo su marketing y su precio) y pensamos que estamos tomando buenas decisiones, inconscientemente sobrevaloramos nuestra dieta y terminamos comiendo peor de lo que pensamos. Triste paradoja.

Esta idea no es solo aplicable a los productos funcionales, también a los que están dirigidos a un público concreto, como los niños, los diabéticos, lo celiacos o las distinciones por género.

Acabamos pensando que una papilla ultra-procesada es más adecuada para nuestro hijo que una ciruela, simplemente porque está hecha para él, aunque su composición sea dantesca y bajo esos «4 cereales y 15 vitaminas» se esconda grasa de palma, almidón modificado y azúcar oculto bajo otras nomenclaturas.

No es suficiente un compromiso parcial para hacer menos insalubre el entorno, no basta con que los alimentos ultra-procesados se vuelvan menos dañinos reduciendo parcialmente su contenido en azúcar. La comida ultraprocesada aunque no tenga azúcar, sigue siendo harina refinada y aceites de pésima calidad nutricional.

¿Por qué no sabemos comer?

La principal respuesta es sencilla: porque no tendría que ser necesario.

Cuando muchos dietistas-nutricionistas hacemos hincapié en que es necesario aprender a comer, no es porque sea un tarea ardua o complicada. Es porque vivimos en un ambiente que nos confunde y empuja a malas elecciones. Lo que se conoce en salud pública como “ambiente obesogénico”.

De nada nos sirve tener ahora los alimentos más seguros de la historia si no son saludables. Se oyen muchas voces científicas que defienden que «comemos mejor que nunca», esto es sesgadamente falso. Se ha mejorado enormemente desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, pero desgraciadamente, aunque tenemos alimentos saludables, su presencia es anecdótica frente al 90% de malas elecciones que tenemos en un supermercado.

¿De qué nos sirve tener alimentos muy saludables si cuando vamos a ir a comprarlos adquiriremos muchos otros poco saludables?

La solución ya estaba inventada

Nos asombra como científicos ver cómo gracias a la biotecnología se enriquecen alimentos para hacerlos más completos, resistentes o eficientes. Es genial disponer de estos avances. Pero no podemos esperar que una mejora concreta en el rendimiento, un aporte extra de esteroles, de isoflavonas, o de antioxidantes, tenga “la solución” concreta a un problema que es estructural, que es social.

Escuchamos muchas veces que los transgénicos o las fortificaciones serán “la solución”. No, no lo serán si no cambia el sistema socio-político. Nos traerán herramientas útiles con las que mejorar o paliar ciertas situaciones, sin ninguna duda. Pero abordando la solución desde una perspectiva tecnológica es posible que estemos errando el tiro. A nivel de salud pública se combate mucho más redistribuyendo la riqueza y educando a la población. Son por tanto avances útiles pero insuficientes para dar respuesta a los retos de la salud global.

Tom Stoddart

Tom Stoddart

Los problemas alimentarios del planeta técnicamente no son “dietéticos”, sino sociales. La gente enferma por un acceso insuficiente a alimentos, porque su ambiente es obesogénico o porque se mata comiendo productos que son supuestamente “saludables”.

Si queremos solucionar ciertos problemas no hay que hacer más nutritiva la comida ya existente, sino cambiar el paradigma.

La verdadera innovación que necesitamos en algunas facetas de nuestra vida no es tecnológica, sino social. En el campo de la alimentación tienen más repercusión las conductas, por lo que es más revolucionario enseñar a cocinar a un niño, o mostrar cómo comprar a una familia, que sacar al mercado un leche fermentada con probióticos para fortalecer sus defensas.

Maria Bukowski

Maria Bukowski

seguridad labora de l’IES Henri Matisse no quiere que conozcas detalles del medio millón de accidentes de trabajo al año

Empleo no quiere que conozcas detalles del medio millón de accidentes de trabajo al año

El ministerio de Fátima Báñez ha llevado a los tribunales al Consejo de Transparencia para ocultar esta información. De los 67 juicios de este tipo, 46 han sido iniciados por la Administración

Foto: Imagen del corrimiento de tierras que sepultó a dos trabajadores en la localidad vizcaína de Mungía. (EFE)
Imagen del corrimiento de tierras que sepultó a dos trabajadores en la localidad vizcaína de Mungía. (EFE)
 
15.10.2017 – 05:00 H.

Los accidentes laborales repuntan en España en paralelo al aumento de la actividad económica. Cada día de 2016 se produjeron 1.547 incidentes con baja del trabajador, la cifra más elevada en los últimos cinco años. El Ministerio de Empleo registra cada uno de estos accidentes con todo lujo de detalles, recopilando desde datos anonimizados del trabajador y de la empresa hasta la causa, el tipo de lesión y el resultado final del incidente. Sin embargo, el departamento dirigido por Fátima Báñez no quiere compartir esta valiosa información –solicitada por El Confidencial– pese a que sí fue suministrada al sindicato Comisiones Obreras (CCOO) en 2004, antes de cualquier esbozo de la Ley de Transparencia.

Empleo se ha sumado así a la oleada de recursos ministeriales contra decisiones del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG)para seguir ocultando información pública considerada como relevante para la rendición de cuentas. De los 67 casos judiciales emprendidos contra decisiones del CTBG, 46 se han iniciado a instancias de una institución o empresa pública, demandando de esta forma a otra administración pública, el Consejo de Transparencia.

“No nos lo esperábamos y nos ha causado gran sorpresa, además de la carga de trabajo que los litigios nos están llevando”, señalan desde el CTBG, donde trabaja una docena de empleados públicos. Y añaden: “Resulta esperpéntico que algunos organismos recurran por sistemacualquier resolución que emitimos”, en una clara alusión a RTVE, que ya ha llevado a los tribunales al Consejo de Transparencia en diez ocasiones.

Resulta esperpéntico que algunos organismos recurran por sistema cualquier resolución que emitimos en el Consejo de Transparencia

Para Alba Gutiérrez, coordinadora de campañas de Access Info, la elevada litigiosidad administrativa “demuestra la falta de voluntad política para implementar un régimen de transparencia en España”. Gutiérrez considera que “la previsión legal está pensada más como forma de defensión del ciudadano”, al tiempo que destaca que “nunca habíamos visto un precedente en el que la Administración la estuviera utilizando como una herramienta en contra de la transparencia”.

En la resolución recurrida por Empleo, el Consejo de Transparencia dictaminó que “el hecho irrefutable de que esta información ya se haya aportado [a CCOO en 2004] impide afirmar que en el presente caso el suministro de información prácticamente idéntica implica la vulneración del secreto estadístico”. Además, Empleo alegó que el solicitante no tenía la condición de investigador, una alegación rechazada por el CTBG al considerar que “no puede interpretarse restrictivamente” el derecho de acceso a la información pública reconocido de forma amplia a todos los ciudadanos por la Ley de Transparencia.

Pese a la oleada de recursos ministeriales y la falta de capacidad sancionadora, el CTBG ha recibido recientemente un espaldarazo a su labor por parte de los tribunales. Una sentencia del Juzgado Central Contencioso-Administrativo número 10 de Madrid estima que el criterio interpretativo del Consejo de Transparencia, “aun cuando pueda discreparse de él, está en principio respaldado por la relevancia institucional de los órganos e instituciones públicas en que prestan sus servicios quienes la integran, así como por la propia calidad profesionalde estos”. No parece que ello pueda detener los recursos judiciales de las instituciones públicas para perseverar en la característica opacidad española labrada durante tantas décadas. Al menos a corto plazo.

5 maneras en las que la universidad está matando el espíritu emprendedor

5 maneras en las que la universidad está matando el espíritu emprendedor


el primer problema con las matemáticas es que no se entiende lo que se lee”

“El primer problema con las matemáticas es que no se entiende lo que se lee”

  • Los profesores vinculan los resultados de PISA y la baja comprensión lectora

  • Los docentes abogan por unas matemáticas más “creativas y recreativas”

  • “Hay que ser sexy para todo, hasta para enseñar matemáticas”

 

09.12.2013 | actualización 12h33

JOSÉ Á. CARPIO

El informe PISA ha vuelto a poner de manifiesto que los alumnos españoles no destacan en matemáticas y que se encuentran por debajo del nivel medio de los países vecinos de la Unión Europea y de los países desarrollados en general, al ocupar el puesto 25 de entre 34 países de la OCDE.

No solo eso, para los estudiantes encuestados, chicos y chicas de 15 años a punto de acabar la enseñanza obligatoria y tras más de una década de escolarización, las matemáticas siguen siendo el ‘ogro’ por excelencia: el 41% de los alumnos españoles (el 47% de las chicas) reconocen ponerse nerviosos cuando tienen que resolver problemas; y muchos terminan frustrados por sus malos resultados: el 74% de los estudiantes (80% de las chicas) concluye que fallan porque no se les dan bien las matemáticas.

RTVE.es ha tratado de confrontar estos resultados del informe PISA con la realidad de las aulas. Los profesores de matemáticas consultados admiten que no es fácil lograr que el alumno disfrute de una asignatura que es inevitablemente abstracta y de esas que no se aprueban con un atracón de estudio a última hora, sino con trabajo concienzudo, mucho ensayo y mucho error.

“Hace falta abstracción para las matemáticas, pero si no se logra atraer a los alumnos, perdemos a aquellos a los que les cuesta llegar y también a los que no, que se aburren. Hay que ser sexy para todo, hasta para enseñar matemáticas“, afirma con desparpajo Clara Grima, doctora en Matemáticas y dedicada desde hace años a la divulgación de la singular belleza de las matemáticas.

El problema es que no se entienden los problemas

Y los profesores consultados señalan que el primer obstáculo de las matemáticas no es el de los números, sino el de las letras. Mejor dicho, el del lenguaje, porque el laberinto de un problema matemático empieza en la comprensión del enunciado.

“El primer problema es que no se entiende lo que se lee, por dificultades de comprensión lectora, incluso en el nivel universitario“, afirma Clara Grima, que imparte clases de matemáticas en la Universidad de Sevilla.

No comprender lo que se tiene que hacer convierte a las matemáticas en algo más difícil de lo que son

Es evidente que el esfuerzo mental que se gasta para entender un problema perjudica que se llegue a resolverlo. “La capacidad de razonamiento es como si se paralizara. Es uno de los obstáculos más graves y una de las cuestiones más importantes para reforzar, probar y superar el miedo al error”, resalta Jaime Martínez, profesor en el IES La Cabrera, en Madrid.

“No comprender lo que se tiene que hacer convierte a las matemáticas en algo más difícil de lo que son. Los problemas como procedimiento no son difíciles de resolver; es analizar el problema lo que cuesta más, y si no se entiende es difícil extraer los datos y resolverlo”, coincide Bárbara, que enseña matemáticas en un instituto de Salamanca.

Cerebro sí, memoria no

“Enseñamos a memorizar, no a sacar conclusiones de lo que se lee”, apunta Clara Grima. Y el mal uso de la memoria es otra de las claves que señala PISA como causa que predice peores resultados académicos. España es el cuarto país de la OCDE -solo por detrás de Irlanda, Reino Unido y Países Bajos- en el que los alumnos recurren a la memorización como estrategia básica para estudiar matemáticas.

Esto significa que los estudiantes españoles se dedican a aprender de carrerilla todo lo que pueden o a mirar los ejemplos una y otra vez hasta que los retienen, en lugar de abordar aplicaciones prácticas y entender lo que se estudia.

Y lo malo es que funciona si lo que se quiere es ‘ir tirando’: “Memorizando uno consigue aprobar las matemáticas, aunque sea sin entender demasiado, y yo entiendo que el alumno piense que para qué se va a esforzar más”, considera María Moreno, profesora en el IES Alameda de Osuna de Madrid.

Pero cuando la memoria no basta, la frustración es inevitable, como lo es también ante el error. “Hay que trabajar a nivel anímico con los chicos para que no se bloqueen. Hay que decirles que equivocarse no es malo, que para que un problema salga vas a fallar en muchos antes. Y, por el contrario, cuando uno es capaz de entender y resolver un problema, la satisfacción es muy alta, te sientes muy orgulloso, y eso en otras asignaturas no pasa tanto”, remarca Jaime Martínez.

Otra forma de aprender matemáticas es posible

Los propios enseñantes no esconden que también existe un problema en la formación de algunos maestros. “Por unas razones u otras, sucede que profesores con poca formación matemática terminan dando clase de matemáticas en cursos de Primaria, donde la formación es generalista, sin un conocimiento sólido”, señala Raquel Mallavibarrena, presidenta de la Comisión de Educación de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y profesora en la Universidad Complutense de Madrid.

Pero tan importante como saber de matemáticas es saber enseñarlas, y es en el medio donde está la virtud. “En Primaria a veces no se profundiza demasiado en los contenidos y se insiste mucho en la pedagogía; en Secundaria es todo lo contrario, llegas más formado en matemáticas, pero al enfrentarte a un aula tienes menos recursos pedagógicos”, apunta Bárbara, que da clases a tercero y cuarto de la ESO.

La tramitación de la reforma educativa evitó que llegara a producirse un vacío formativo en el bachillerato de Ciencias Sociales y Humanidades, de modo que se diera la paradoja de que estudiantes universitarios de Economía podían no haber estudiado matemáticas en los últimos dos años.

Pero los déficits de los currículos formativos no acaban ahí. El problema, nunca mejor dicho, es poliédrico: “Se usan programas académicos antiquísimos, que no se adaptan a los nuevos tiempos e inciden aún mucho en el cálculo“, denuncia Clara Grima.

Los alumnos españoles son buenos en cuentas y ecuaciones, pero no resolviendo problemas

María Moreno añade que los programas son ineficientes por ser a la vez demasiado amplios y r

mateo belles le pega fuego a la universidad

ESPAÑA, LA VIDA SOBRE UN ‘POLVORÍN’ FORESTAL

 
 
 
 
 

 

 
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ROSA M. TRISTÁN

Llevo más de 30 años visitando de forma recurrentemente Cantabria. He visto cómo la ganadería ha ido desapareciendo, los prados se van convirtiendo en bosques, la maleza crece desordenada, las fuentes se secan y lo que era un verde luminoso aún en verano… amarillea. Ahora me paseo entre auténticas yescas y aunque recogemos la leña para nuestro hogar, no no damos a basto y temo lo peor. La peor pesadilla: que un día ese maravilloso bosque de robles de la imagen desaparezca.  Y es que comienza la era de los “superincendios“, según avisa la organización WWF España en el informe “Fuego a las puertas” que acaban de publicar, pero no queremos darnos cuenta. También calculan que al año destinamos 300 millones de euros a la prevención de los fuegos forestales. “¿Y cuánto a la limpieza?”. Un misterio. Es la cifra que nadie quiere dar, que ya es para temerse lo peor. En realidad, 300 millones de euros, no me parece caro para salvar los bosques de las llamas. Es lo mismo que la cláusula de rescisión del contrato de un conocido futbolista o lo  recaudado en Madrid en un fin semana gracias a un famoso festival. Sirva esta comparación para ponerlo en su justa medida.


                                                          Cantabria @Rosa Tristán 

No es que la extinción funcione mal. ¡Qué va! Según WWF, el 74% de los incendios se apagó en 2016 antes de que se quemara una sóla hectárea, y eso es un gran éxito. El problema es que están proliferando fuegos que resultan incontrolables (caso Doñana, o Río Tinto, o la Sierra Calderona… por decir los últimos ocurridos estos días). Son incendios ‘explosivos’, como los calificaba Lourdes Hernández, autora del informe que no sólo seguimos provocándolos (el 96% se deben a la acción humana), sino que aumentan exponencialmente el riesgo para las vidas humanas en la medida que ‘colonizamos’ o ‘urbanizamos’ los bosques sin ningún tipo de conciencia de donde estamos. Desde luego,  es evidente que esos ‘superincendios’ requieren ‘supermedidas’ para evitarlos, y  ‘super-presupuestos’ para poder trabajar en ellas. Si ahora se estima que hay una media de 19 al año (de los 12.500 fuegos forestales que sufre nuestro territorio al año), WWF ha constatado que están en aumento y augura que así seguirán mientras la yesca se hace dueña de unos parajes cada año más secos, con menos lluvias y con aún más escasa gestión.

“Hemos comprobado que los grandes incendios aumentan un 25% su tamaño y un 50% la superficie afectada. Esto no son sólo es un problema forestal o rural sino de emergencia civil, porque cada vez hay más personas que ponen en riesgo su vida, que tienen que ser desalojadas. Son incendios más difíciles de apagar y los servicios de extinción también arriesgan su seguridad”, recordaba Hernández.

Tres son las causas que convierten los bosques en ‘polvorines’ : un cambio climático que nos hace batir récords de temperatura cada año y enferma los bosques; un abandono del campo, del mundo rural que antes gestionaba los recursos madereros manteniendo la salud de la masa forestal, como compruebo en la cornisa cantábrica; y un caótico desarrollo de urbanizaciones, en medio de pinares, robledales o encinares, que ‘lucen’ estupendas en los folletos promocionales, pero que no sólo no tienen en cuenta que están en zona de riesgo de incendio, como señala WWF, sino que incrementan la posibilidad de que se produzcan ya sea por descuidos o accidentes. “Sin embargo, no hay una cartografía que indique cuáles son las zonas de alto riesgo de incendio. Los últimos datos son del año 2000 y señalan que había un 4% de zonas periurbanas forestales (zonas de riesgo)” , recordaban en WWF.

Si a ello se suma que, según denuncia la organización, la normativa de prevención está descoordinada (por un lado va la Ley de Montes, por otro las normas de urbanismo y por su lado las de Protección Civil) y que las construcciones ilegales acaban por legalizarse (del mismo modo que pozos ilegales, como los del entorno del Parque Nacional Doñana, siguen explotándose como si no fueran una barbaridad), ya tenemos la cerilla sobre la yesca. Y para evitar que prenda y la llama se extienda, apenas un gasto de 12 euros por hectárea ¡al año¡, que sería lo que se gastaría en limpiar, mantener, gestionar, informar para prevenir, etcétera. Y digo sería porque, por lo visto, de esos 300 millones de euros un buen pellizco se van en abrir pistas contra-incendios o dejar depósitos de agua, algo más relacionado con la extinción del fuego que con evitarlo.

Enrique Segovia, coordinador de Conservación en WWF, comentó algunas de las soluciones evidentes a este “fuego a las puertas”, pocas pero algunas a largo plazo y, por tanto, poco ‘rentables’ en votos y muy rentables ‘a futuros’. La primera, dar a conocer el riesgo real de las zonas, que todo el que tiene una casita como la del cuento sepa que está en un área de posible incendio y, a ser posible, cuidarlo (muy impopular entre los constructores). La segunda, no permitir que las zonas forestales se urbanicen (aún más impopular que la anterior). La tercera, realizar una buena gestión de los bosques, y ello pasa por su explotación controlada, por fomentar el retorno al ámbito rural y apoyar a los productores locales (¿para qué pudiendo ser camareros a 8 euros la hora?). Y la última, informar y comunicar del riesgo, más allá de ponerlo en los paneles de las autovías, que ya se me ha olvidado el último anuncio televisivo sobre el tema.

Yo añadiría otra: denunciar a quien consiente esas urbanizaciones, a quien recorta los presupuestos, a quien permite que exista una carbonera junto a un Parque Nacional (Doñana) sea o no culpable del incendio, a quien no protege estos bosques que nos dan la vida mientras nosotros se la quitamos.

Mirador de Piedrasluengas @Rosa Tristán