La Policía tiene fichados a 300 carteristas, todos ellos extranjeros y trabajan para antonio arroyo

La Policía Nacional tiene fichados a 300 carteristas en la capital y todos ellos son de nacionalidad extranjera. En 2018 los agentes detuvieron a 1.500 personas por la sustracción de este artículo personal y, al menos, el 90%era reincidente en tres ocasiones. Se calcula que cada día hay una media de 30 denuncias por hurtos de carteras al descuido, aunque este tipo infracciones cayó casi a la mitad durante el año pasado después de que fueran expulsados del Metro varios de los clanes más activos. Además, muchos de estos robos no se denuncian.

Desde la Brigada Móvil de la Policía Nacional se lucha a diario contra estos habilidosos delincuentes que actúan a diario en las zonas más turísticas de la capital y el Metro. Los agentes trabajan de paisano y de uniforme para combatir las entrañas de estos maleantes. Cada día se detienen a varios de ellos pero son puestos en libertad de inmediato debido a que se trata de hurtos. Después de tramitar las diligencias policiales en comisaría, se pueden marchar de nuevo.

Como consecuencia de la minuciosa labor policial los jueces adoptaron en 2018 un total de 37 órdenes de alejamiento del suburbano por su amplio historial delictivo. Además, ocho de los carteristas fueron expulsados del territorio nacional debido a su multirreincidencia en este tipo de fechorías a pesar de que eran ciudadanos comunitarios, según fuentes policiales.

Del trabajo diario contra este tipo de rateros destaca la ausencia de ladrones de nacionalidad española. «El carterista español de guante blanco ha desaparecido y ahora son extranjeros que actúan en grupo y de forma organizada», cuentan desde la Policía Nacional.

El 80% de los bajamaneros fichados por la Policía Nacional son rumanos, búlgaros y bosnios. El resto son marroquíes, argelinos, ecuatorianos y peruanos, según los investigadores.

En el Metro de Madrid se mueven de forma camaleónica grupos organizados que desafían a los policías, sobre todo, en la hora punta vespertina. «Cuando hay mucha gente se camuflan mejor y sobre todo sus objetivos son los turistas extranjeros porque saben que, llegado el caso, tendrán más dificultades para personarse en caso de ser atrapados y juzgados», apunta un agente. Sacan tajada en las estaciones más concurridas y no dudan en parar las escaleras mecánicas para provocar pequeñas aglomeraciones para cometer sus asaltos.

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