bayer y los tomates de mario

http://destapandolaverdad.blogspot.com/2011/02/el-fraude-del-aceite-de-colza.html

El Fraude del Aceite de Colza

 
Desgraciadamente la verdad es “secuestrada” siempre que compromete al poder establecido. Es el caso del sindróme del aceite de colza, que ocurrió en la primavera de 1981. Esta epidemia ha dejado muchos muertos y en la actualidad se calcula que todavía afecta a unas 20 000 personas. Este articulo fue escrito en 1988 por Andreas Faber Kaiser, en el que argumentaba que según estudios cientificos que fueron ocultados al pueblo, el aceite de colza no pudo ser el causante de la enfermedad. Según Andreas, la enfermedad fue producida por el consumo de una partida de tomates tratados con un compuesto de insecticidas organotiofosforados, cultivados en Roquetas de mar, en Almería. Pero claro, eso no podía salir a la luz pública pues los compuestos organofosforados, se hallan en la base del moderno armamento químico y en este caso podía estar involucrada la todopoderosa multinacional alemana Bayer. La ocultación de la verdadera causa del síndrome tóxico impidió la curación de miles de españoles. Mientras la ciencia a los 3 meses ya sabía que no podía ser el aceite de colza, el poder acusaba y encarcelaba a los industriales del aceite de colza. Mientras la ciencia a los 8 meses ya sabía como curar a los afectados, el poder ocultaba a más de 60.000 enfermos la posibilidad de su curación.
Aquí dejo el mencionado articulo que nos hará reflexionar sobre el poco respeto que se tiene a la vida humana por algunos circulos de poder, pues como alguien dijo: El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.

Pacto de Silencio

 
En la primavera de 1981 fueron envenenados más de 60.000 españoles. Más de 700 de ellos, murieron. Desde entonces y hasta hoy, los gobiernos de UCD y del PSOE han centrado sus esfuerzos en impedir que el auténtico criminal salga a la luz pública. Había que borrar por todos los medios las huellas que conducían al foco de la intoxicación. Se llegó así a un oscuro montaje de los distintos sectores del Poder y de los servicios de inteligencia, para conformar el efectivo ‘pacto de silencio’ que debía evitar que se supiera que aquí se aplicó a seres humanos una nueva combinación química, aplicable en el futuro a una posible guerra química.
 
Enfermedad Nueva

Hagamos un poco de historia de este complejo asunto: a principios de mayo de 1981 se detecta una enfermedad nueva en España, que afecta rápidamente a un creciente número de individuos. En los primeros días surgen diversas hipótesis de urgencia sobre el origen que desencadenó la epidemia, hasta que el gobierno anuncia por televisión que la culpa de todo la tiene una partida de aceite de colza desnaturalizado, distribuido en venta ambulante. Los industriales y comerciantes que han intervenido en el proceso de importación, manipulación y distribución de este aceite son quienes se sentaron en el banquillo de los acusados. Pero a lo largo de estos años ha habido una serie de científicos que han evidenciado que el aceite presuntamente tóxico no pudo haber sido el causante de la tragedia. Simultáneamente, otros investigadores han ido siguiendo una pista distinta, que conduce a un origen mucho más lógico para la epidemia, si tomamos en consideración todos los elementos que conformaron la intoxicación detectada en 1981. Esta pista tiene su punto de partida en una combinación insecticida, concretamente un combinado nematicida organotiofosforado que envenenó a las más de 60.000 víctimas al consumir éstas tomates de una determinada partida tratada con el aludido insecticida. La investigación por vía judicial de esta posibilidad, así como de cualquier otra hipótesis plausible con respecto a la causa real de la enfermedad, investigación que no debería de finalizar hasta lograr demostrar fahacientemente cuál fue el indiscutible desencadenante de la tragedia, es el camino que debe de desembocar en el auténtico juicio del síndrome tóxico, con reparto de responsabilidades a quien realmente y en justicia corresponda……………………….

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