quieren que les vendas los campos a mario

La estructura de producción diversa aunque dominada por los cultivos de frutas y hortalizas, así como una estructura de la propiedad de pequeñas explotaciones (minifundios ) tan características de la agricultura valenciana, ha jugado una mala pasada a la inmensa mayoría de los productores durante este último período 2014-2020 de la Política Agraria Común (PAC). Los beneficiarios de ayudas directas de Bruselas en la Comunitat Valenciana para el ejercicio 2018 se han reducido finalmente a 53.540 perceptores, lo que supone algo un 41% menos que en el primer año de la reforma de la PAC; es decir 2014, según constata el informe realizado por el Ministerio de Agricultura.

Cuatro de cada diez agricultores valencianos se han visto excluidos de estos fondos que reparte la Comisión Europea y que en la media de España representan un tercio de las rentas que logra el sector primario. Sin embargo, en la Comunitat Valenciana la UE tan solo aporta el 10 % de los ingresos globales del campo; mientras que en otras autonomías como Extremadura supone el 39%. En la media de la Unión Europea esas ayudas representan un 25 %.
Superficie de cultivo

La razón que explica la merma de subvenciones de Bruselas a la Comunitat Valenciana tiene que ver con los criterios de reparto del otrora llamado pago único. Concretamente estableció, basándose en la superficie de cultivo de los solicitantes, una cantidad mínima en la cuantía de la ayuda para poder acceder a la misma y que fue pasando de manera gradual y durante los últimos tres años de 100, a 200 y 300 euros fijados como límite definitivo en 2017. Las ayudas medias que se pagan en la autonomía rondan los 1.200 euros por expediente.
https://www.levante-emv.com/economia/2018/10/09/ue-deja-ayudas-directas-41/1778291.html

La naranja, ¿un mal negocio en Valencia? 2015

Hay una serie de imágenes que definen Valencia en el imaginario popular, fuera de la provincia. Una de ellas son los cítricos, especialmente las naranjas. ¿Quién no ha visto las fotos de postal de hectáreas de naranjos o ha preguntado en una frutería si las naranjas son de Valencia? A pesar de su fama, es ya histórico y extendido un lamento entre agricultores: “Por la naranja se paga lo mismo que hace 20 años”. ¿Es hoy la naranja un mal negocio en el Levante?

En Valencia hay 151.240 hectáreas de cítricos, según los últimos datos oficiales de la encuesta sobre superficies y rendimientos (Esyrce) elaborada por el Ministerio de Agricultura. Una superficie razonable, aunque tuvo mejores épocas: en 2008 ocupaban 188.650 hectáreas, lo que supone que han perdido casi el 20% de la superficie en siete años. Esto ha desembocado en el cultivo de otras especies (especialmente el caqui) y, en los peores casos, en el abandono de las tierras.

Desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA) explican que el motivo del abandono de uno de los cultivos más famosos de Valencia es “la falta de rentabilidad”. La naranja tiene un coste de producción aproximado de unos 0,20-0,22€/kg y el agricultor la vende entre 0,12-0,15€/kg, dependiendo de la campaña (climatología, producción…). Las mandarinas juegan con precios similares y unos costes de producción ligeramente superiores. Las cuentas no salen: las pérdidas perduran durante años. En cambio, hay frutas que han ido ganando terreno en los últimos años en Valencia que son claramente rentables. Es el caso del caqui, con un coste de producción de unos 0,25€/kg y se vende entre 0,35-0,45€/kg.

¿Si los productores de cítricos llevan perdiendo, año tras año, cómo es posible que se sigan cultivando? Para entenderlo, hay que señalar que Valencia es una tierra minifundista de pequeños propietarios donde la agricultura tiene un gran valor sentimental y es una actividad que suele compaginarse con otras actividades, que son las que realmente dan el sustento de la familia. Así, el 80% de los agricultores lo son a tiempo parcial y con ganancias mínimas (o pérdidas); fuera del terreno, son médicos, periodistas o profesores de universidad. Incluso se dice que el campo se ha utilizado, a menudo, como blanqueador de dinero negro.

La naranja, de la decoración a la exportación

Los naranjos son un árbol habitual en las calles de la misma ciudad de Valencia. De hecho, así es como llegó, como un árbol ornamental. Fue a principios del siglo XX cuando en Carcaixent, el boticario, el cura y el notario se animaron a hacer una manipulación genética muy rudimentaria para dulcificar esa fruta amarga. A partir de ahí, nació toda la industria que conocemos hoy.

En sus inicios, como producto exótico, los naranjeros se lanzaron a su exportación en Europa en los tiempos de la férrea autarquía franquista, convirtiéndose en la principal fuente de divisas del país. Incluso antes, el Gobierno de la República había difundido carteles donde defendía la naranja por su valor estratégico y económico.

Entonces, la alta rentabilidad de la naranja creó un efecto llamada entre agricultores que impregnó el paisaje valenciano de cítricos. Esta ‘burbuja’ hizo que la ley de la oferta y la demanda forzara a reducir los precios y su rentabilidad. Desde AVA apuntan como una de las principales causas el escaso número de grandes distribuidoras: la poca competencia les facilita tensar la cuerda a la hora de negociar precios con los productores, de manera que estos se ven obligados a malvender un producto que es perecedero.
https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20151201/30520420333/naranjas-valencia-caqui-naranjos-cultivo-agricultura.html

La industria paga la naranja para zumo a sólo 10 céntimos el kilo

La industria de zumo de naranja ha empezado a comprar fruta a tan sólo 10 céntimos el kilo, la mitad que la temporada pasada. Los almacenistas y comisionistas de los pueblos, que son los que adquieren en origen la naranja que revenden a las fábricas, pagan a 7 céntimos, menos que por recolectar para terceros.

Según datos de la Conselleria de Agricultura, en la Lonja de Cítricos el precio de la naranja navelina en árbol es de 15 céntimos (en MercaValencia se vende a 40 céntimos el kilo) y, la Navel Lane Late se paga a 0,23 y la Salustiana a 0,188.

Por otra parte, la mandarina clementina se vende en MercaValencia esta semana 0,80 (en la Lonja de Cítricos se paga a 14 céntimos).
https://www.lasprovincias.es/economia/agricultura/precio-naranja-valencia-2018-20181112165256-nt.html

Los regantes piden nuevas tarifas para el sector agrícola tras el aumento de los precios de la electricidad

Las explotaciones de regadío y las comunidades de regantes vienen sufriendo desde hace años incrementos inasumibles en las facturas eléctricas que reducen la competitividad del regadío y producen un agravio con respecto a otros países. La superficie de riego en Andalucía supone 1.100.000 hectáreas (25% de la Superficie Agrícola Utilizada andaluza) y representan un 67% de la Renta Agraria y el 63% del empleo agrario (UTA). Cualquier incremento en los costes de producción, como ha ocurrido en los últimos días con la subida del precio de la electricidad, merma la competitividad de las explotaciones de riego y asfixia aún más a los agricultores.

La desaparición de la tarifa especial de riego agrícola en 2008 provocó que los costes de suministro eléctrico en las comunidades de regantes se duplicaran: las tarifas especiales de riego agrícola garantizaban unos precios regulados para el suministro de energía a las comunidades de regantes, que pasaron a tener que contratar la electricidad en el mercado liberalizado a precios muy superiores.

Además, el incremento del coste del término de potencia en 2013 que acarreó la Orden IET/1491/2013, de 1 de agosto, por la que se revisaron los peajes de acceso de energía eléctrica para su aplicación a partir de agosto de 2013, elevó de forma desorbitada los precios unitarios del término de potencia.

“CREEMOS QUE EL GOBIERNO NO PUEDE PERMITIR QUE EL REGADÍO ESPAÑOL SEA UNO DE LOS QUE MÁS PAGA POR LA ELECTRICIDAD EN TODA EUROPA”

Aunque el mercado eléctrico liberalizado ofrece la ventaja de elegir al suministrador de energía y negociar los precios, las comunidades de regantes se han visto afectadas muy negativamente por el incremento del término fijo de potencia contratada, incluso intentado hacer el máximo consumo de energía en los periodos más baratos.

A pesar de estos obstáculos, los regantes siguen afanándose en modernizar sus explotaciones con el fin de ahorrar agua y aumentar la eficiencia del riego, realizando grandes inversiones y endeudándose en el mercado financiero. Por todo ello, CREA considera imprescindible una regulación del sector eléctrico que ofrezca un modelo de tarifación más justa para los regantes.

Si bien los cambios en el sistema eléctrico español son complejos, debido en gran medida al oligopolio de las compañías suministradoras, “creemos que el Gobierno no puede permitir que el regadío español sea uno de los que más paga por la electricidad en toda Europa”, aseguran enuna nota.

La escalada del precio de la electricidad está repercutiendo en las empresas de suministro, y esto se traduce en revisiones al alza de las facturas o directamente en la rescisión de contratos, ya que las empresas eléctricas no están dispuestas a asumir el sobrecoste que supone vender energía por debajo del precio de mercado.

Por ello, la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía, CREA, le ha transmitido a la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, y al Ministro de Agricultura, Luis Planas, la necesidad de que el Gobierno tome en consideración, de una vez por todas, medidas que favorezcan al regadío y que son reivindicaciones históricas del sector, como un tratamiento impositivo reducido similar al de otros países comunitarios o la posibilidad de firmar con las eléctricas dos contratos al año con potencias diferentes.

El Gobierno debe regular el sector eléctrico de modo que sea más justo y razonable y que, en particular, no castigue a sectores vulnerables como el regadío, que garantiza alimentos de calidad respetando el medioambiente, fija población en las zonas rurales y es indispensable para mantener el tejido socio-económico de nuestro país.
http://www.agroinformacion.com/los-regantes-piden-nuevas-tarifas-para-el-sector-agricola-tras-el-aumento-de-los-precios-de-la-electricidad/

El año eléctrico más caro de la década cierra intervenido y bajo investigación

No ha sido un buen año para el bolsillo de los consumidores. El año eléctrico que está a punto de acabar cerrará como el más caro de la década – el segundo más caro desde 1998- y bajo sospecha. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) investiga desde mayo el comportamiento anómalo de los precios, que subieron pese a la abundancia de lluvias en primavera. La escalada de los precios obligó a intervenir al Gobierno con un decreto de medidas urgentes que, entre otros objetivos, trata calmar la inquietud de la gran industria y evitar cierres como los de la multinacional Alcoa.

La intervención del Gobierno, con la suspensión durante seis meses del impuesto del 7% a la generación eléctrica y la eliminación del “céntimo verde”, entre otras medidas, ha contenido los precios en el último trimestre, según admite la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE).

Pero esa contención no evitará que 2018 acabe con precios en el mercado mayorista en torno a los 60-61 euros Mwh (57 euros Mwh de media anual), convirtiendo al ejercicio en el más caro desde 2008,según el director de la asociación, Fernando Soto. El precio de la electricidad en el mercado diario cerró noviembre con un precio medio de 61,97 euros Mwh, un 4,79% menos que en octubre, pero un 4,70% más caro que hace un año.

Mercado de futuros

La perspectiva no es buena porque el mercado de futuros marca un inicio de año con precios al alza, en el entorno de los 64-65 euros Mwh, según el Operador del Mercado Ibérico. El encarecimiento de los precios del CO2 explica, aunque sólo en parte, la presión registrada en el mercado mayorista eléctrico. El Grupo ASE, especializado en servicios energéticos, estima que la subida del CO2 -cotiza en diciembre a 21 euros la tonelada, un 40% más que en enero-ha encarecido la luz un 9%.

Para el experto en energía y director de Próxima Energía, Jorge Morales, el año que ha registrado récords de precios en varios meses, ha estado marcado por dos hechos: la subida del kilovatio en una situación de lluvias abundantes y la derogación del llamado “impuesto al sol” que va a impulsar el autoconsumo. En su opinión, esta última circunstancia se va a notar ya el próximo año en la factura de muchos usuarios. Para bien.

https://www.lainformacion.com/empresas/ano-electrico-mas-caro-decada-investigado-intervenido/6475311

Tala sus naranjos con la fruta en el árbol “cansado de perder dinero”

Las lluvias interrumpieron la recolección de las mandarinas y se quedó casi la mitad de la cosecha por recoger – “Me ha sabido mal cortar los árboles, pero estás harto y te ves impotente”
p. f. | algemesí 21.12.2018 | 04:15
Pepe Garcés muestra uno de los árboles talados con las ramas repletas de mandarinas de la variedad Orogrande.
Pepe Garcés muestra uno de los árboles talados con las ramas repletas de mandarinas de la variedad Orogrande. vicent m. pastor

«Que estés trabajando y encima te cueste dinero no puede ser, al final lo arrancarán todo». La cooperativa de Benifaió había recolectado 600 cajones (unos 9.000 kilos) del campo de mandarinas que José Garcés tiene en la partida de la Sangonera, en el término de Algemesí, cuando llegaron las persistentes lluvias. Quedaba casi un 50 % de la cosecha en los árboles, pero apareció el «pixat» y la cooperativa descartó coger más fruta. Garcés decidió cortar literalmente por lo sano. Contactó con unos conocidos interesados en la leña y, a cambio de esta materia prima, ha talado todos los naranjos de un campo de cuatro hanegadas. A sus 80 años y con gran parte de su vida dedicada a la agricultura -«a los 9 años ya me sacaban de la escuela para ir al campo y colaborar en la plantación del arroz con trabajos ligeros», recuerda- ha decidido tirar la toalla definitivamente. «Me ha sabido mal cortar unos árboles en plena producción. Sólo con que se mantuviera el campo lo hubiera conservado por distraerme, porque no sé estar parado, pero estás harto y te ves impotente porque los agricultores no podemos hacer ya más, lo corto porque no saco ningún beneficio», comenta Pepe Garcés, que ya no se plantea volver a plantar nada. Si acaso, cultivos de un año que no den demasiado trabajo.

Este agricultor de Benifaió no había asegurado la cosecha y, según relata, no se arrepiente. «Hace dos años me pasó algo parecido. Cogieron sólo la mitad de la fruta y de alrededor de 10.000 kilos me pagaron 400 euros cuando el seguro ya me costaba 500, no me interesa».
Garcés se muestra crítico con todos los partidos ya que considera que «ningún gobierno» ha apostado por el sector y lamenta especialmente el trato que recibe el agricultor en las inspecciones de trabajo que se están realizando. «A las personas que vamos al campo nos tienen como si fuéramos delincuentes, si pasa el helicóptero y ve una cuadrilla va la Guardia Civil y rodea todo el campo, sólo el susto que te llevas aunque estén todos asegurados ya no vale la pena», comenta.

Este campo de mandarina Orogrante apenas se vio afectado por el pedrisco y, según explica el propietario, la cosecha era de calidad. De hecho, incide en que pese al «pixat» de algunas naranjas, todavía quedaba mucha fruta en buenas condiciones, «pero no vale dinero», apostilla. La cooperativa todavía no ha practicado la liquidación, aunque augura que será escasa. Descartó recoger la fruta para industria ya que, según expone, si se tiene en cuenta el precio al que se paga y el coste de recolectar un cajón apenas queda margen de beneficio. «En esta cadena se paga a todos y si al final queda algo es lo que se lleva el agricultor», lamenta.
https://www.levante-emv.com/ribera/2018/12/21/tala-naranjos-fruta-arbol-cansado/1812077.html