cuando el rey ira a declararle la guerra a la universidad. le toca poner orden en vez de llenarse los bolsillos

Las 50 universidades públicas españolas contaban en el curso 2015-2016 con un total de 839 profesores visitantes. Solo dos de ellas, La Rey Juan Carlos (URJC) y la Carlos III (UC3M), ambas de la Comunidad de Madrid, acaparaban el 60% de todo el volumen nacional. Entre ambas sumaban 496 de ellos, 236 la primera y 260 la segunda.

Ningún otro campus se acerca remotamente a esas cifras: lo habitual es que no lleguen a diez e incluso hay 22 universidades que no emplean a ninguno. La Pompeu Fabra tiene 88.
Echar mano de este tipo de contratación significa no hacer un concurso público, firmar a dedo y tener a estos docentes cautivos de un contrato que se renueva cada año por la dirección de la universidad.

La figura del profesor visitante no está pensada para nutrir las plantillas. Estas incorporaciones están perfectamente definidas por la normativa. La ley de universidades (LOU) concreta que el visitante es un profesional de prestigio de una universidad que trabaja temporalmente en otra. Es cuestionable que la política de contratación de ambas universidades responda a esa definición a base de multiplicar contratos. Varias fuentes consultadas, conocedoras de la Universidad, coinciden en que este alto número de visitantes es una “anomalía” en ambos centros.

Una primera consecuencia de estas prácticas es que se hace complicado controlar a quién se contrata y cómo. En el caso de los profesores visitantes, la ley exime a las universidades de hacer cualquier tipo de concurso. No tendría mucho sentido para esta figura, explican las fuentes. Se contrata, podría decirse, a dedo. De manera que cada visitante contratado es un concurso público (regido por la igualdad, el mérito y la capacidad) esquivado. Casi 500 visitantes contratados (los que tienen la URJC y la UC3M) son 500 concursos no convocados.

“Es raro. Algo pasa, porque lo normal cuando viene alguien de otra universidad es que lo haga de año sabático o algo similar, y no lo tengas que contratar. La fórmula del visitante no es el procedimiento por el cual solemos ir a otra universidad, ni aquí ni en el resto del mundo”, explica una profesora experta en contratación de personal docente investigador (PDI). “Las cifras de un dígito [de profesores visitantes en una universidad] me las creo. Las de dos por debajo de 20 o 30, según el tamaño de la universidad, también. Por encima…”, desliza.

Una figura excepcional
Primero, la ley. El Convenio Colectivo de Universidades Públicas de Madrid para personal docente e investigador, basado en la Ley Orgánica de Universidades, delimita muy claramente qué es un profesor visitante y las condiciones laborales que se le deben aplicar.

En el apartado 6 del artículo 10 define “los requisitos para la contratación de profesores visitantes”. Son dos específicos: “Ser profesor o investigador de reconocido prestigio y desarrollar o haber desarrollado su actividad en universidades y centros de investigación, tanto españoles como extranjeros”. Además, el texto establece que “la duración máxima del contrato de profesor visitante será de un año ampliable a dos en los supuestos razonados”.

Estos planteamientos definen el “espíritu” de la norma: la figura del profesor visitante se creó para que las universidades atraigan talento reconocido, habitualmente extranjero, para dar un impulso a una determinada área o departamento o para cubrir un vacío cuando una universidad crea una nueva rama de estudios. El objetivo de esta ley, explican fuentes universitarias, es que esta figura sea excepcional, y como tal se refleja en su presencia en los centros. Lo habitual es que no suponga ni el 1% del PDI (la Complutense de Madrid, la más grande de España, tiene 17). En la UC3M y la URJC está en el 15% y el 20% de las plantillas docentes, respectivamente.https://www.eldiario.es/sociedad/Rey-Juan-Carlos-III-Madrid-profesores-visitantes_0_656884645.html

la inquisición esta en la universidad, morcillo se tiene que arrodillar ante lex lutor y pedirle perdon

TER GARCÍA
@TERGAR_

PUBLICADO
2018-09-27 06:39:00
10 de marzo de 2000. Al menos 6.000 personas se manifiestan en contra de la privatización de la universidad. ¿Razón? El Informe Universidad 2000, conocido como Informe Bricall. Un documento, firmado por Josep María Bricall —hasta dos años antes presidente de la Conferencia de Rectores Europeos—, encargado por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas —y financiado por la CEOE y por empresas como Telefónica—, en el que se proclamaba, como reforma necesaria para el sistema universitario, el encarecimiento de las tasas.

La protesta organizada hace ya 18 años, convocada por unos 30 colectivos entre los que se contaba la asociación de estudiantes George Orwell —formada por estudiantes de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, y a la que se filtró en primer lugar el documento—, acabó en la Puerta del Sol entre los golpes y los porrazos de la policía. Fue el primer paso de una serie de reformas que muchos relacionan con la falta de control y mercantilización que sirven de contexto a los casos de los másteres conseguidos, supuestamente, de forma irregular por cargos políticos como la expresidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes, el actual presidente del Partido Popular, Pablo Casado; la breve ministra de Sanidad Carmen Montón o el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

“Durante los doce años de lucha contra las reformas de Bolonia, la propaganda del Gobierno y del círculo de empresarios promulgaba poner la universidad al servicio de la sociedad, que era tanto como decir: ‘Vamos a poner el dinero que se dedica a la educación al servicio de las empresas, porque así se va a volver rentable, y, desde su punto de vista, está hasta bien”, explica Carlos Fernández Liria, filósofo, profesor en la Universidad Complutense y una de las cabezas visibles del movimiento contra Bolonia. “En el movimiento anti-Bolonia dijimos que iba a pasar exactamente lo que estamos viendo: la universidad se ha convertido en un juguete de unas élites que pagan unos másteres para acrecentar su currículum y que, como han pagado una cantidad de dinero enorme, pueden no asistir a clase y sacar los contenidos de internet, que para eso está”, continúa.

“Fue cuando el ministro Solchaga decía que España era el país donde era más fácil hacerse rico”, recuerda Corominas
A partir del Plan Bolonia, las antiguas diplomaturas y licenciaturas —de tres y cinco años respectivamente— se unificaban en los grados, de cuatro años de duración —240 créditos—. Una primera categoría de formación universitaria que se podría completar después con un segundo grado en forma de máster de uno o dos años —60 o 120 créditos—, y, tras aprobar un máster específico, por un tercer grado —el doctorado, de una duración media de cuatro años—. En el curso 2006/2007, las universidades comenzaron a ofertar sus másteres oficiales y, en 2015, el Gobierno del Partido Popular dio un paso más con la aprobación del Decreto 3+2, que abría la posibilidad a grados de tres años de duración, aunque desde el Consejo de Universidades hasta ahora solo se ha dado vía libre a su aplicación para nuevas carreras universitarias.
VOLVIENDO A 1983
“No sé hasta qué punto se está poniendo en cuestión la credibilidad de todo el sistema o la de alguna universidad en particular, pero sí hay algunas causas que pueden afectar a todo el sistema”, explica, por su parte, Albert Corominas, catedrático de la Universidad Politécnica de Catalunya (UPC) y miembro del Observatori del Sistema Universitari. Corominas sitúa el punto de inflexión en 1983, cuando fue aprobada la Ley de Reforma Universitaria. “Fue en el momento en el que se implanta una cultura del enriquecimiento fácil, cuando el ministro [Carlos] Solchaga decía que España es el país donde era más fácil hacerse rico, lo cual es como decir que si usted no es rico es porque es tonto y, por tanto, todo el mundo intenta espabilarse y enriquecerse como pueda”, continúa el catedrático.

Corominas explica que la legislación de 1983 fue la que asignó a las universidades españolas la educación de posgrado, pero con una financiación escasa, y a la vez les daba la posibilidad de crear entidades con forma jurídica propia. “Este es un hecho decisivo que desemboca en parte en la situación que tenemos ahora, la universidad comenzó a poder tener fundaciones, sociedades diversas en las que tenía una participación mayoritaria o total, pero que no eran directamente controladas por los órganos que la ley prevé para la universidad, y el hecho es que es en estas entidades donde se han detectado con cierta frecuencia irregularidades de tipo económico”. Además, esta ley también abría la posibilidad a que el personal docente de la universidad pueda tener, aparte de su actividad académica, contratos con empresas a partir de los cuales pueda cobrar dinero. “Aquí también se origina un giro a partir del cual muchas personas se han dedicado más a ganar dinero que propiamente a hacer actividad académica”, señala.

Sobre el caso de Pablo Casado, Corominas marca una diferencia: “Si en la Universidad Complutense se ha regalado algún título a un político, no veo que esto tenga relación con los cambios legislativos, tiene que haber personal docente e investigador, y personal de administración y servicios involucrado, y esto puede haber ocurrido a espaldas de los máximos responsables de la institución”.
MÁSTER… ‘OF PUPPETS’
Otro tema en cuestión es la propia terminología. Corominas recuerda que, antes de 1983, los máster eran unos estudios a los que podían acceder unos pocos con dinero suficiente para estudiar en Estados Unidos o Reino Unido. Cuando llegó al Estado español en los años 80, muchas entidades privadas o creadas por universidades comenzaron a montar cursos a los que llamaron ‘máster’. “¿Eran equivalentes a los másteres británicos o estadounidenses?”, le preguntamos. “Qué va”, responde. “He llegado a ver un anuncio de una empresa, ubicada en un segundo piso en una calle de Barcelona, de ofimática, probablemente enseñaban el Office o algo parecido. Esta denominación no estaba regulada y, por tanto, bajo ella podía haber cualquier cosa”, continúa el catedrático de la UPC.

El safari de másteres continúa, o incluso se ha acrecentado más. En el curso 2006-2007 se crearon los másteres universitarios —también llamados másteres oficiales—, que actualmente son los únicos que dan derechos académicos —en cuanto a poder acceder a un doctorado— o profesionales. Además de ellos, hay másteres —no universitarios— que se cursan en centros privados, másteres —tampoco universitarios— que se cursan en centros que dependen de universidades. Incluso másteres —como los que aparecen en una noticia, que aparenta ser contenido patrocinado, de El Mundo — como los de una empresa llamada Euroinnova, que ofrece máster sin carrera universitaria previa de Astrofísica o Ingeniería Aeroespacial —ahí es ná—. “Habría que poner remedio, porque para el público en general y para todo el mundo es muy difícil de entender. Esto es una selva en la que la Administración debería poner coto”, sentencia Corominas.

De hecho, este catedrático señala que, con toda la información publicada sobre el caso Cifuentes, aún no ha podido descubrir si fue un máster universitario o no. “Por una parte, se decía que la señora Cifuentes había hecho gestiones para hacer el máster con https://www.elsaltodiario.com/universidad/cuando-se-cargaron-la-universidad#

hay que leer o que hay que hacer , te enseñan a ruben dario, ??? hay que ser igual que los escritores, que los profesores, pero no puedes copiarlos

me suspenden si voy a clase, si estudio lo que me dicen, si no estudio, al manicomio otra vez no, si insulto al profesor, o si le hago caso

Un estudio etnográfico sobre el reingreso de pacientes con patología mental en una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRNk1nl2jPVRGjzG5q8vH9Fdlqi0S1qwBWsJxPPQ54R45XIlEgwGw

Resultado de imagen de me suspenden si voy a clase, si estudio lo que me dicen, si no estudio, al manicomio otra vez no, si insulto al profesor, o si le hago caso

https://www.google.com/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiirpa7ldvdAhVC-YUKHRsyA1IQ5TV6BAgBEAg&url=http%3A%2F%2Fdehesa.unex.es%2Fbitstream%2Fhandle%2F10662%2F3934%2FTDUEX_2016_Prieto_Oreja.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&psig=AOvVaw1vLS-21vG6Vakj1PQwBAjK&ust=1538136795512789