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http://www.publico.es/espana/bomberos-privados-voluntarios-emergencias-castilla.html

Bomberos “privados” y “voluntarios” para las emergencias de Castilla y León

Salamanca cuenta ya con un parque gestionado por una empresa y la diputación leonesa quiere crear otros seis más de este tipo 

Manifestación de un colectivo de bomberos contra la privatización
 

Manifestación de colectivos de bomberos contra la privatización

 

La falta de medios y efectivos de los servicios de extinción de incendios de Castilla y León la conocen muy bien, y por experiencia, los propietarios de las tres viviendas que el pasado 6 defebrero ardieron en el municipio leonés de la Losilla.

Unos cuarenta y cinco minutos después de avisar al 112 acudió una dotación de bomberos de la capital leonesa, pero lo hicieron sin vehículo escalera, lo que aumenta el riesgo para ellos mismos, y con problemas de abastecimiento de agua. No es la primera vez.

Desde hace años, los bomberos de esta región vienen denunciando la falta de personal profesional, la falta de parques y la falta de una legislación autonómica que regule y coordine todos los servicios de emergencias en la Comunidad, repletos ahora de múltiples figuras dependientes de distintas administraciones.

Aparte de disminuidas, las plantillas están cada vez más envejecidas al no haberse repuesto durante años las jubilaciones; en algunas localidades, los mismos profesionales se quejan de carecer del material adecuado, pero es que incluso hay grandes zonas de la comunidad donde los bomberos tardan en llegar al lugar de un incendio o unaccidente más de una hora.

Solo un dato que sirve para dibujar la situación: la provincia de León
tiene una extensión equiparable a una Navarra y media, con algo menos de población. Sin embargo, mientras en la Comunidad Foral hay doce parques profesionales de bomberos, en León únicamente dos: en la capital y en Ponferrada.

La ley de Bases de Régimen Local establece que todos los ayuntamientos con más de 20.000 habitantes han de tener un servicio de extinción de incendios y que en aquellos de menor población se han de ocupar de ello las diputaciones. Pero cada una lo hace a su manera, y según la Plataforma de Bomberos Profesionales de Castilla y León (PBPCyL), solo la de Valladolid “hace completamente los deberes”. El resto tira en su mayor parte de “voluntarios” y en el caso de Salamanca, de una empresa privada, Eural, encargada también de la central de emergencias 112.

La diputación de León quiere seguir su estela y ha anunciado un plan provincial de incendios con seis parques de bomberos de gestión indirecta, aunque las infraestructuras, vehículos y material saldrán del presupuesto público.

Aparte de la privatización, las plantillas cada vez más reducidas y la generalización de personal voluntario para ocuparse de la extinción de incendios es una de los principales problemas a los que se enfrentan los bomberos profesionales de la región. “Somos 815 bomberos profesionales y deberíamos ser más de 1.500”- denuncia Juan Carlos Prieto, bombero de Valladolid y miembro de PBPCyL – “pero si a esto le sumamos el intrusismo del voluntariado, la realidad es un caos”.

En su opinión, “el voluntariado puede tener sentido para colaborar en eventos o para algunas labores específicas, siempre bajo control y supervisión de los profesionales, pero no para sustituirlos. Y eso es lo que está ocurriendo en Castilla y León, fomentado por el gobierno regional porque eso les viene bien para aumentar su red clientelar, sus particulares cortijos”.

Juan Carlos Prieto denuncia también que los voluntarios, “a pesar de que lo prohibe la ley están cobrando, a través de subvenciones, incentivos o complementos en sus nóminas”, pero sobre todo que la utilización de voluntarios tiene consecuencias importantes en el deterioro del servicio: “no tienen la misma formación que un bombero profesional que ha aprobado una oposición, no siempre saben cómo actuar, y además no están siempre disponibles, por lo que tardan en llegar mucho más que nosotros. Cuando les avisan pueden estar en sus trabajos o de excursión por el monte e intervienen con una demora que es fundamental para las consecuencias de un incendio o de un accidente”.

Desde la página de la Plataforma de Bomberos se recuerda, en este sentido, un incendio de hace tres años en una casa rural en Tordómar, en Burgos, al que los voluntarios tardaron en llegar más de 48 minutos. En aquel siniestro murieron seis personas, tres mujeres y tres niños, todos de la misma familia.

Más recientemente, en marzo del pasado año, otro incendio en una casa rural en la provincia de Burgos volvió a poner en evidencia las deficiencias del servicio.Según informó entonces un diario local, los voluntarios de Roa “no acudieron al incendio al encontrarse en huelga”. Tenían un conflicto con el ayuntamiento por el reparto del dinero que este les daba por sus salidas. Los ejemplos abundan en otras provincias, como León donde en 2009 un incendio en Riego de la Vega calcinó la factoría de patatas Gus y parte de Hiper Mueble Riego.

En sus declaraciones la propietaria de la fábrica de muebles denunciaba que “los bomberos tardaron hora y media en llegar”. El incendio de una nave de Embutidos Rodriguez la pasada primavera reabrió la exigencia de que la diputación afrontase de una vez los servicios de extinción de incendios en la provincia leonesa.

En su página, la agrupación Ahora Se Puede de La Bañeza aseguraba que en el
siniestro de la factoría de embutidos “los Bomberos de León capital tardaron media hora en tener la autorización del Ayuntamiento para salir y 50 minutos en llegar.”

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