Los datos que el Gobierno oculta

Los datos que el Gobierno oculta

El Gobierno de Mariano Rajoy está pleiteando en la Audiencia Nacional para no contestar a 37 preguntas incómodas

¿Cuántos hemos pagado todos los españoles por los sobrecostes de las grandes obras públicas? Es una pregunta pertinente porque detrás de estos ‘modificados’ en el precio de las líneas de AVE, las carreteras o los aeropuertos en ocasiones se esconde corrupción o mala gestión del dinero público. Las grandes constructoras se comprometen a un precio en los concursos que rara vez cumplen. En España, la factura final casi siempre aumenta. ¿En cuánto dinero? Es un secreto de Estado, tan confidencial que el Gobierno de Mariano Rajoy ha decidido acudir a los tribunales para que siga estando oculto. Hablamos de cientos de millones de euros cada año.

En diciembre de 2016, eldiario.es solicitó al Ministerio de Fomento los datos sobre los modificados de la gran obra pública de los últimos años: en cuánto aumentó el precio final sobre el presupuesto de adjudicación de los concursos públicos entre 2008 y 2015, un periodo en el que el Ministerio de Fomento presupuestó 30.000 millones de euros para estas obras. El Gobierno se negó a responder, pero el Consejo de la Transparencia nos dio la razón y obligó a Fomento a hacer públicos estos datos.

¿La respuesta del Gobierno? Recurrir a los tribunales. Presentar un recurso ante la Audiencia Nacional para intentar que esa información no salga a la luz. Gastar recursos de la abogacía del Estado para que los ciudadanos no sepan cómo se emplea el dinero de sus impuestos.No es siquiera la primera vez que el Gobierno pleitea contra el Consejo de la Transparencia –otro órgano nombrado por el propio Gobierno– para esconder información que debería ser pública. Desde que entró en vigor la ley de Transparencia, el Gobierno ha presentado 37 recursos en la Audiencia Nacional ante 37 preguntas cuyas respuestas el Ejecutivo prefiere no contestar.

Entre otros temas, además de los sobrecostes de la gran obra pública, el Gobierno está pleiteando para no dar el listado de los pasajeros en vuelos oficiales del Ejército del aire, para no contar cuánto cobran los directivos de RTVE, para no proporcionar el listado de sociedades en el extranjero que se acogieron a la amnistía fiscal o para no proporcionar los datos del reparto de la publicidad institucional entre distintos medios.

Varias de estas peticiones de información tienen como origen preguntas de eldiario.es ante el Portal de Transparencia. A pesar de estos recursos del Gobierno ante la Audiencia Nacional, vamos a seguir peleando para que esta información salga a la luz. Probablemente cuando se conozcan los datos se entenderán también los motivos para no hacerlos públicos. Solo tienen miedo de la transparencia aquellos que tienen algo que esconder.

Un hacker español descubre grave fallo de seguridad en centrales nucleares

Un hacker español descubre grave fallo de seguridad en centrales nucleares

 infraestructuras críticas              
Rubén Santamarta, leonés de 35 años e investigador en la empresa IOActive, ha descubierto importantes fallos en sistemas de monitorización de radiación nuclear que afectan a centrales de todo el mundo, incluida España. El Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas (CNPIC, dependiente del Ministerio de Interior) y el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE, dependiente del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital) han trabajado con Santamarta para informar a las centrales españolas afectadas por este problema, cuyos detalles técnicos serán revelados por primera vez a finales de este mes.

En España hay cinco centrales nucleares en activo: Almaraz, Ascó, Cofrentes, Trillo y Vandellós II (una sexta central, Santa María de Garoña, está en fase de cese de explotación). Almaraz y Ascó tienen dos unidades gemelas, por lo que el número de reactores es de siete. No se sabe cuáles de ellas están afectadas por el fallo de seguridad ni se sabrá, confirma Santamarta, quien se limita a afirmar que “algunas sí lo están”. La razón de este secretismo es que, a diferencia de otras centrales, especialmente en Estados Unidos, donde hay información pública sobre qué marca de sensores tienen instalados, en nuestro país estos datos son confidenciales.

Santamarta cuenta con un amplio prestigio internacional en la localización de fallos informáticos en sectores tan críticos como la aviación o, ahora, las centrales nucleares. Presentará esta investigación en público y por primera vez en la conferencia Black Hat, el 26 de julio en Las Vegas. Allí desvelará los datos más técnicos, así como el nombre del fabricante de los dispositivos afectados.

Los sensores que ha estudiado Santamarta detectan los niveles de radiación en perímetros de diferentes kilómetros alrededor del mismo reactor e incluso se ponen en los trajes de los buzos cuando realizan trabajos en las piscinas de enfriamiento. La información monitorizada por estos sensores se manda por radio a los ordenadores de control, que a partir de la misma muestran los avisos correspondientes al personal.

Estos sensores no son específicos de las centrales nucleares. Se ponen también en drones y, como reza la presentación de la charla que dará Santamarta en Las Vegas, también “infraestructuras críticas como puertos marítimos, fronteras e incluso hospitales están equipados con dispositivos de monitorización de la radiación, para detectar y prevenir peligros que van desde el contrabando de materiales nucleares hasta la contaminación por radiación”.

El leonés lleva meses investigando estos dispositivos, centrándose sobre todo en “cómo un atacante podría falsificar los datos que llegan a la sala de control”. Y sus conclusiones son contundentes: “En términos de seguridad estos dispositivos tienen fallos de diseño en varios componentes”. Esto significa, para entendernos, que todo es vulnerable en estos sensores, desde el ‘software’ que usan hasta el protocolo que manda los datos por radio, sin cifrarlos.

El exhaustivo análisis de Santamarta ha comprendido el ‘hardware’ de los sensores, el ‘firmware’, que ha copiado mediante ingeniería inversa, y el protocolo de radio, que también ha descifrado con ingeniería inversa y puesto a funcionar con un dispositivo SDR (Software Defined Radio).

El Instituto Nacional , que ha estado colaborando con Santamarta en el análisis del fallo, reconoce que recibió la comunicación del mismo el pasado 30 de mayo, aunque asegura que, de haberse explotado para un ciberataque, el funcionamiento de las centrales no se habría visto afectado.

Esta investigación llega justo en el momento en que el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional del Estados Unidos han detectado brechas en la seguridad informática en las centrales nucleares de Estados Unidos que los ciberdelincuentes han aprovechado para penetrar en los sistemas informáticos de las empresas operadoras de estas infraestructuras críticas.

Según ha informado el New York Times, los delincuentes informáticos llevan accediendo a las computadoras de las centrales del pasado mes de mayo.
Fuente: El Confidencial

valencia inundada

http://www.outono.net/elentir/2017/06/30/graban-un-video-navegando-en-balsa-por-el-tramo-inundado-del-metro-de-valencia/

No es la primera vez que alguien se anima a navegar por estos túneles: un joven ya los recorrió en balsa en 2012, mostrándolo en un vídeo publicado a finales de ese año. El vídeo apareció en diversos medios, dejando en mal lugar a Metrovalencia por el estado de abandono de los túneles (por entonces las obras ya estaban paralizadas). Según informó informó la Consejería de Infraestructuras, aquella primera inundación se debió a que las bombas de achique del Metro no funcionaron a causa de un sabotaje. Entonces se achicó el agua de los túneles y la Consejería comunicó a la prensa que los túneles ya estaban secos, para desanimar a los curiosos. Sin embargo, y a la vista de este nuevo vídeo, parece que las lluvias han seguido anegando los túneles.

Según se supo el año pasado, acabar la obra hacen falta unos 100 millones de euros. Hace unas semanas se anunció que se reanudaban las obras. A ver si es verdad, porque los túneles se ven bastante abandnados… En la última nochevieja la Policía Nacional desalojó a un centenar de jóvenes que había montado una fiesta ilegal allí, un hecho al que se hace mención en el vídeo. De hecho, se muestra toda la basura que dejaron los de botellón (aún sigue allí), dejando en evidencia nuevamente el abandono de la obra. Como curiosidad, os dejo aquí un vídeo promocional de Metrovalencia, publicado en 2011, mostrando cómo sería la Línea T2 una vez terminada:

que pasara en valencia si llueve

LAS “RUINAS” DEL METRO DE COLÓN.

http://jgsentandreu.blogspot.com.es/2011/04/las-ruinas-del-metro-de-colon.html

La judería era el antiguo barrio en que vivían los judíos valencianos que tenían una legislación específica que limitaba sus movimientos y derechos en la época medieval. La judería del siglo XIII ocupaba, especialmente la zona de la calle Avellanas, Trinquete Caballeros y calle del Mar hasta llegar a la nueva muralla ordenada construir en 1356 por Pedro IV y contaba con 12 puertas fortificadas entre els “portals grans” i els “portals chics”. Una de ellas era la puerta de la judería cuyas “ruinas” se encuentran en la Calle Colón de Valencia, junto a la entrada de Metro del Corte Inglés de la Plaza de los Pinazo. La judería valenciana llegaba pues, desde el barri “Xerea” hasta el Parterre y Colón. Las obras del Corte Inglés en los años 70 supusieron el levantamiento de miles y miles de cadáveres del cementerio judío que se encontraba en su solar situado junto a la puerta de la judería, hoy denominada por muchos jóvenes, simplemente, como “ruinas”.