el metro de valencia estas fallas sera una locura de aglomeracion

La línea 7 se está hundiendo: así se fraguó la mayor chapuza de la historia del metro

EL ESPAÑOL accede al proyecto del calamitoso tramo. La geología tiene respuestas que la política no es capaz de ofrecer.

Dos pasajeros esperan al metro en una estación madrileña.Dos pasajeros esperan al metro en una estación madrileña. Oli Scarff Getty

Es una vieja historia, pero sigue sacudiéndose bajo nuestros pies.

Hace casi diez años, el 5 de mayo de 2007, Esperanza Aguirre, Ignacio González y Alberto Ruiz Gallardón acudieron a la inauguración de Metro Este, la ampliación de la línea 7 de Metro que llevaba el suburbano hasta las localidades de Coslada y San Fernando de Henares.

Estos metros iban y venían hasta la estación de Estadio Olímpico, clave para las aspiraciones de la capital de lograr los juegos de 2016. Semanas después de la inauguración, Eloy Rodríguez y otros vecinos de San Fernando se percataron de algo curioso: al llegar de su pueblo, los cristales de los vagones aparecían cubiertos de una capa de salitre.

“Casi inmediatamente después, los trenes de esta línea, que sólo podían ser de la L7B porque en Estadio Olímpico tienes que hacer trasbordo, salían manchados de sal, pero con chorreones”, dice Rodríguez. “Cuando en verano de 2009 cerraron unos meses para hacer trabajos de impermeabilización, a ninguno nos extrañó”.

Hoy, la Comunidad de Madrid reclama a Dragados, la constructora encargada de la obra, más de 20 millones como compensación. Por su parte, la empresa de Florentino Pérez arguye que ellos se limitaron a ejecutar el proyecto, cuya versión original “sufrió importantes modificaciones por decisión pura y exclusivamente de Mintra“, empresa pública creada por Gallardón en 1999 y disuelta por Aguirre en 2011.

En San Fernando, el metro se está hundiendo lentamente desde hace diez años y afectando a todo cuanto hay construido encima, en particular a 76 viviendas que han denunciado grietas y desperfectos desde al menos 2008, pero… ¿de quién es la culpa?

EN CAPÍTULOS ANTERIORES

El proyecto inicial consistía en un tramo casi recto entre las estaciones de San Fernando y Jarama, pero el modificado trazó una curva para incluir en el recorrido dos estaciones más: Henares y Hospital de Henares.

El proyecto original de ampliación de la Línea 7 de metro.El proyecto original de ampliación de la Línea 7 de metro.

Pronto, los responsables del Metro olieron que algo iba mal.

El tren, al atravesar esa curva, iba más despacio. La Comunidad de Madrid encargó en 2008 un estudio hidrogeológico a dos científicos de las universidades Politécnica y Complutense de Madrid cuyas conclusiones elevaron el nivel de alerta. Bajo el túnel del metro se encontraba una capa de sal de entre tres y cuatro metros de espesor. Como consecuencia de las filtraciones de agua, la sal se estaba descomponiendo.

Cuando se hace un agujero profundo, ya sea vertical como un pozo u horizontal como una línea de metro, las aguas subterráneas van hacia él. El gran problema en este caso fue que las obras no sólo habían alterado las infiltraciones hídricas inmediatas, sino que agua del propio río Jarama, que trascurre a un par de kilómetros, había empezado a filtrarse hacia allí. En unos pocos meses, el sistema de drenaje, ideado para soportar unos 2 litros por segundo y kilómetro, estaba soportando 60 litros de un líquido hipersalino, muchas veces más salado que el agua del mar.

Extracto del informe hidrogeológico del terreno, realizado en 2008.Extracto del informe hidrogeológico del terreno, realizado en 2008.

El informe también alertaba del riesgo de colapsos a consecuencia de la disolución de esta sal cristalizada a 41 metros de profundidad. EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con uno de los autores de este estudio, que alude a una cláusula de secreto suscrita con la Comunidad de Madrid: “Ésta tenía varios años de duración y realmente no sé si ha expirado ya, pero dado que la problemática sigue latente me sigo considerando vinculado por el secreto profesional”, explica.

El 8 de octubre de 2009, la Consejería de Infraestructuras recibe un correo de la presidenta de la comunidad de vecinos de la calle Vergara. Las fincas 16 y 18, a unos cien metros de la boca de metro Jarama, estaban empezando a inclinarse levemente en dirección al túnel que pasaba frente a ellas. En los siguientes cinco años, muchas otras viviendas en otras cuatro calles cercanas -Francisco Sabatini, Pablo Olavide, Rafael Alberti y Ventura de Argumosa- comenzaron a resquebrajarse.

Imagen de una de las viviendas afectadas en San Fernando de Henares.Imagen de una de las viviendas afectadas en San Fernando de Henares. Cedida

Bajo tierra, la cosa no pintaba mucho mejor. Tras haber sufrido cierres parciales prácticamente cada curso, en los que se trató de consolidar el terreno inyectando mortero para cubrir los huecos que las sales y yesos disueltos y evitar el riesgo de un colapso, el tramo permaneció cerrado durante más de un año antes de abrirse de nuevo el 3 de diciembre de 2016. Sin embargo, poco después la CAM anunció que cerrará cada dos años, durante unos meses cada vez.

EN CAPÍTULOS MUCHO MÁS ANTERIORES

Para entender del todo la situación hay que remontarse un poco más atrás, en concreto, unos 20 millones de años.

Estamos en el Mioceno, los grandes simios empiezan a distanciarse evolutivamente de los gibones y en mitad de la península se levantaban cordilleras con montañas superiores a los 5.000 metros. En el centro de una de estas cuencas “se formó un lago donde se depositaban sedimentos transportados por los ríos que descendían de la orla montañosa, incluidas las sales”, explica a EL ESPAÑOL Manuel Lombardero, geólogo en INECO, miembro del Colegio de Geólogos y que ha trabajado desde hace décadas en proyectos parecidos al de la línea 7. El clima de la época, parecido al de la actual zona del Sahel, provocó que el lago se evaporara y volviera a llenar repetidas veces, incrementando esta capa de sal que forma parte de la llamada Unidad Salina Inferior.

San Fernando de Henares está, por tanto, edificada por encima de esta capa salina. Pero si su espesor es de hasta cuatro metros, ¿cuál es su verdadera extensión? “Depende de la anchura que tuviera el fondo del lago en ese momento, pero pueden ser cientos de kilómetros cuadrados”, explica Lombardero. “La Unidad Salina Inferior llega hacia el sureste, hasta Carabaña. ¿Conoce las aguas? Son aguas medicinales con sales de calcio, magnesio y sodio que salen por un manantial”.

Esta capa de sales dormía plácidamente bajo un lecho de arcillas y otros sedimentos comprimidos. Hasta que llegaron las tuneladoras.

“Los materiales lacustres tienen muchos problemas”, dice este geólogo. “Para empezar hay sales, no solamente halitas, también yesos, bicarbonatos y sales sódicas como la glauberita y la thenardita”. Esas sales son materiales evolutivos, se transforman unas en otras en presencia de agua, y a más agua, más cambios.

En otras palabras, las obras de la línea 7 iniciaron una serie de reacciones químicas bajo tierra cuyos efectos son, a día de hoy, imprevisibles. La glauberita se disuelve y se forma yeso, cuya salmuera produce thenardita, que cuando se hidrata con agua de lluvia -o del río Jarama- produce mirabilita. Todo esto genera unos enormes cambios de volumen -algunos materiales se hinchan, otros se contraen- que acaban provocando que la superficie suba o baje unos milímetros, suficiente para resquebrajar los edificios que hay encima.

Para más inri, el colapso de estas estructuras subterráneas provoca, como previeron los autores del estudio de asesoramiento hidrogeológico, que estos procesos se aceleren. “Toda obra subterránea que se haga por debajo del nivel freático produce drenaje del acuífero”, añade Lombardero. Si el drenaje inducido por una obra es importante, un río puede pasar de ser ganador -recibir agua de un acuífero- a ser perdedor -alimentar el acuífero- y es lo que ha ocurrido con el Jarama.

En cierto sentido, podría decirse que el río empezó a variar su curso para circular por el túnel de la Línea 7.

http://www.elespanol.com/ciencia/investigacion/20170224/196230894_0.html

EL MODIFICADO DEL PROYECTO

En verano de 2016 y con

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